«El agua cristalina que corre por los arroyos y los ríos no es solo agua, es también la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiéramos, deberíais recordar que es sagrada y enseñarlo así a vuestros hijos. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que tratar los ríos como si fueran vuestros hermanos». — Jefe Si'ahl
Más historias relacionadas 100 años de Claude Monet. Un viaje desde su obsesión por la luz fugaz hasta los nenúfares que abrieron las puertas de la abstracción contemporánea.
Una lectura en clave de unidad de la visita de León XIV al Congreso de los Diputados
El 6 de junio de 2026 Robert Francis Prevost, Papa León XIV, aterrizó en Madrid, villa en la que estuvo tres días. El 9 viajó a Barcelona donde pasó dos y, por último, el 11 voló hasta Las Palmas de Gran Canaria y el 12 a Santa Cruz de Tenerife, dando así por finalizado su Viaje Apostólico «Alzad la mirada» en las Islas Afortunadas.
Mientras evoco la escena de la entrada de León XIV en un abarrotado (y entusiasta) Parlamento, casi de improviso, me viene la del cardenal Prevost, con unas «katiuskas», visiblemente embarrado por las calles inundadas de Chiclayo (Perú).
El político, periodista y escritor Igino Giordani pasó su vida hablando y la acabó escuchando, especialmente a los jóvenes, en un banco, más feliz que nadie. En tiempos de polarización, su apuesta por el diálogo resulta actual y resuena en el ciclo que lleva el título de este artículo.
El «Mundial» de fútbol es una oportunidad única para el encuentro de pueblos y culturas diferentes; sin embargo, se trata de una experiencia para pocos. Una visión desde el país rey de este deporte: Brasil.
En el triple viaje apostólico del papa a Madrid, a Cataluña y a las Islas Canarias, nada fue improvisado. Bajo la batuta del papa, desde el inicio hubo una partitura, propuesta por los obispos de las diócesis de acogida y por sus más estrechos colaboradores.
En un mundo frecuentemente anestesiado por la indiferencia, la empatía surge como un acto de resistencia radical. El arte de «hacerse uno» con el otro es un ejercicio de despojo interior transformador, es una experiencia religiosa.



















