No puedo estar más de acuerdo con el reciente premio Princesa de Comunicación y Humanidades, Byung Chul Hand, cuando expresaba en su discurso que “las redes sociales habrían sido un medio para la amistad y el amor, sin embargo, en ellas predominan el odio, las falsas noticias y la agresión”. Se ha dejado de dialogar para pasar directamente a atacar al que piensa diferente, repitiendo, como papagayos, lo que otros ponen de moda sin un atisbo de empatía o de filtro por la propia razón. Muchos dejan de ser ellos mismos para ser una oveja más del rebaño, tal vez por la necesidad que todos tenemos de ser aceptados por un grupo.
Ante tanto ruido, qué importante es hacer silencio, pararnos y reflexionar sobre nuestro nivel de coherencia. Si intentamos ser personas auténticas, debe plasmarse en todos los aspectos de nuestra vida, también en las redes sociales, si somos habituales de ellas, actuando desde el corazón y poniendo en el centro el amor, para no dejar hueco al odio, a la falta de respeto, al racismo o a la indiferencia. Rompamos con todo aquello que nos encadena. Ello no quiere decir que no seamos activos, más bien al contrario, pero nuestra perspectiva tiene que ser diferente, yendo contra la corriente de quienes se toman la licencia de vomitar, a toque de pantalla, sus emociones más negativas.
No basta con tener buenas intenciones. Nuestra fe o nuestro nivel de humanidad se miden por nuestras acciones concretas, incompatibles con la tibieza. A veces preferimos pasar de lado ante temas o situaciones que no admiten neutralidad. El evangelio de S. Mateo cap.25 (35-40) equipara el amor concreto al prójimo, al amor a Dios: “Cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” y San Juan de la Cruz nos recuerda que “al atardecer de la vida, seremos juzgados en el amor”. El sufista Rumi también nos da unas pistas sobre cómo manejarnos “Aférrate a las riendas del amor”. “Naciste con alas, ¿por qué prefieres gatear por la vida?”
El mundo grita, el planeta llora implorando nuestra mano tendida. Hay mucho por hacer y juntos debemos desafiar a la adversidad para revertir todo lo que no nos gusta de este mundo. Como decía el tenista afroamericano Arthur Ashe “Comienza donde estás, usa lo que tienes y haz lo que puedas”.
Miremos dentro y encontraremos la confianza suficiente para pensar por nosotros mismos y perseguir lo que realmente le da sentido a nuestra vida.








