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LA MIRADA DE LA SEMANA
María José Jiménez Noguera
Que no nos quiten la paz
PUBLICADO

16 de marzo de 2026

Como si de un letargo despertáramos, tras un sueño borrascoso y gris, la naturaleza comienza a darnos señales de la llegada de la primavera, que nos recibe deleitando nuestros sentidos. En las ramas desnudas y secas despuntan los brotes que, delicadamente, van desvelando la vida contenida en su memoria. Bajo la caricia del sol, nuestro ánimo, al igual que el trinar de los pájaros, se torna más alegre y pinturero, y un halo de optimismo nos invade.

Como las caras de una moneda, esta primavera encierra una cruz. La guerra desatada recientemente está desestabilizando la vida de millones de personas, generando angustia, miedo, éxodo, muerte y desolación. La violencia que se extiende no contribuye a desarrollar sociedades más justas y libres. Jamás se puede bendecir una guerra; ¿para qué, si no, se han establecido a nivel mundial unas reglas que velan por el respeto a la vida de las personas y por la soberanía de los pueblos? El diálogo debe ser siempre la mejor opción.

La guerra amenaza con quitarnos la paz, la paz que la vida nos regala gratuitamente.

La humanidad es una; el ser humano es igual en todos los lugares. Sentimos las mismas cosas, buscamos las mismas aspiraciones, tenemos los mismos miedos. Lo que nos une siempre es mucho más que lo que nos separa, que no es sino fruto de las diferentes culturas a las que pertenecemos. Ellas impregnan nuestras formas de expresar y de decir las cosas. Es hora de poner el foco en nuestra fraternidad. Todo ser vivo es nuestro prójimo y ningún sufrimiento debe dejarnos indiferentes, porque la insensibilidad nos adormece y deshumaniza. Es hora de orar juntos desde las mezquitas, las iglesias, las sinagogas, desde nuestras casas, cada día, por la paz mundial.

Frente al odio, la violencia y la guerra, cultivemos la dulzura mediante la amabilidad de nuestras palabras y la bondad de nuestros gestos, porque sus frutos son la paz del corazón y la paz del mundo. Que nada ni nadie nos quite la paz y que, siguiendo la “Via Pulchritudinis”, podamos continuar reconociendo el Amor contemplando la belleza del mundo con el asombro de un niño.

34 91 725 95 30

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura