Desde hace ya varios años, la IA ha ido ganando fuerza y, sobre todo, inteligencia, lo que la convierte en una herramienta cada vez más común en nuestro día a día.
Es una realidad que está transformando el mundo: ya está haciendo desaparecer puestos de trabajo en diferentes sectores, cada vez de forma más masiva y, probablemente, irreversible. Pero, al mismo tiempo, está generando nuevas profesiones que hace apenas 10 años ni siquiera podíamos imaginar.
Este cambio constante me hace pensar que el mundo avanza a una velocidad a la que la mente humana no siempre logra adaptarse. Y, en ese sentido, lo que está ocurriendo con la IA no es algo completamente nuevo. A lo largo de la historia, otras herramientas y avances tecnológicos han provocado reacciones muy similares: la automatización de las fábricas, la aparición de electrodomésticos como la lavadora o el lavavajillas, o incluso herramientas digitales como Excel, que en su momento hicieron que muchos profesionales temieran por su futuro.
Si nos fijamos en este último caso, quizás el más parecido al actual, vemos que ese miedo no se materializó como se esperaba. No hubo una desaparición masiva de empleos, sino una transformación del trabajo: se ganó en productividad y se empezaron a exigir nuevas habilidades que antes no eran necesarias.
Aquí entra en juego otro factor muy humano: el rechazo inicial a lo desconocido. Mi abuela contaba hace poco cómo ni ella ni sus amigas quisieron usar la lavadora durante años por miedo: «la ropa se va a estropear», «no merece la pena», «son muy caras», «como a mano no se queda». Sin embargo, con el tiempo, acabaron incorporándola a su rutina, hasta el punto de que hoy nadie concibe no tener una en casa.
Con la IA podría estar ocurriendo algo parecido, aunque con matices importantes.
Sin embargo, como cualquier herramienta, lo verdaderamente relevante no es solo su existencia, sino el uso que hacemos de ella. Y en este caso, al tratarse de una tecnología especialmente potente, esa responsabilidad es aún mayor.
Por un lado, puede ayudarnos a ser más eficaces, a optimizar tareas y a centrarnos en lo que realmente aporta valor. Pero, por otro, también puede generar problemas si se utiliza sin criterio. Uno de los más evidentes es la tendencia a asumir como verdad absoluta todo lo que genera. Ya estamos viendo casos de personas que la utilizan como si fuera una psicóloga, aceptando sin cuestionar sus respuestas.
En esta línea, también es importante reflexionar sobre hacia dónde queremos dirigir su desarrollo y su uso. Hace poco vi un hilo en X que se hizo bastante viral y que resumía muy bien esta idea: «Quiero que la inteligencia artificial haga la colada y lave los platos para que yo pueda dedicarme al arte y a escribir, no que la IA cree y escriba por mí para que yo pueda hacer la colada y lavar los platos». Muchas de las respuestas incidían precisamente en esto: en que, en lugar de potenciar nuestra creatividad, en algunos casos la estamos delegando.
Por eso, una de las claves no está solo en usar la IA, sino en cómo la entrenamos. En este sentido, empieza a cobrar fuerza una idea interesante: el método de confrontación. Consiste en hacer que distintas inteligencias artificiales contrasten entre sí sus respuestas, se cuestionen y se corrijan mutuamente. De esta manera, en lugar de depender de una única respuesta, se genera una especie de «debate» que permite detectar errores, matizar conclusiones y reducir sesgos.
Este enfoque no solo puede mejorar la calidad de las respuestas, sino que también introduce una capa de pensamiento crítico dentro del propio sistema. Sin embargo, también abre nuevas preguntas: ¿quién supervisa ese proceso?, ¿bajo qué criterios se decide qué respuesta es la más válida?
En definitiva, la IA no deja de ser una herramienta más dentro de la evolución tecnológica. Como ha ocurrido otras veces, generará incertidumbre, cambiará la forma en la que trabajamos y nos obligará a adaptarnos. Pero, probablemente, el verdadero impacto no estará solo en lo que la tecnología puede hacer, sino en com decidimos utilitzarla.








