Iniciar sesión
Debe iniciar sesión para poder comprar libros y acceder a la información para suscriptores de la revista LAR.
Mail*
Contraseña*
¿Aún no tienes cuenta?
Regístrate y crea una cuenta
¿Olvidaste tu contraseña
Mail*
Le enviaremos un correo electrónico para restablecer su contraseña.
LA MIRADA DE LA SEMANA
Ana Rubio
El Valor de Celebrar lo Esencial
PUBLICADO

19 de mayo de 2025

Tras un fin de semana de visita exprés a España para la boda de unos muy buenos amigos, y con el corazón lleno de emociones, reflexionaba sobre este mundo.

En los últimos años he tenido la oportunidad de compartir muchas bodas de amigos, incluida la nuestra. Cada una con su sello personal, adaptada a los novios, sus gustos, su forma de hacer las cosas y, por supuesto, también a su presupuesto.

 Hoy en día, las bodas —y en general cualquier evento, religioso o no— se han transformado en ocasiones donde se invierte una cantidad considerable de dinero. La sociedad consumista en la que vivimos nos hace pensar que si no hay el menú más caro, un photocall, un vídeo 360°, varios grupos de música para distintos momentos y una wedding planner que coordine hasta el último detalle, la boda no valdrá la pena. Las redes sociales, con su poder comparativo, se convierten en el escaparate perfecto que nos arrastra hacia ese consumismo disfrazado de "el mejor día de tu vida", porque claro, el momento lo merece.

 Todos podemos vernos atrapados en esa vorágine de proveedores ofreciendo sus servicios, pero creo que precisamente ahí es donde conviene detenerse, respirar, mirarse a los ojos y preguntarse: ¿Qué es lo verdaderamente importante aquí? ¿Qué estamos celebrando? Y entonces, enfocar la mirada en lo esencial: en quien tienes enfrente y en lo que juntos habéis construido.

 Al final, lo que uno se lleva de un día así no es si los platos eran verdes o azules, o si el DJ cerró con *Pájaros de barro* o con un hilo instrumental. Lo que permanece es cómo se miran los protagonistas, la ilusión con la que se cuidan y ese nuevo comienzo que nace. Celebramos que se aman, que deciden compartir su vida, que se complementan y son mejores juntos. Celebramos todos: los que han estado desde siempre y los que se han sumado por el camino. Celebramos las historias compartidas, los abrazos sinceros, las carcajadas y las lágrimas de emoción.

 Son muchas las parejas que, entre preparativos, estrés y discusiones, terminan creando fricciones innecesarias. Se pierde de vista el propósito y la celebración se convierte en una carrera de obstáculos, donde lo esencial queda relegado a un segundo plano. Y cuando por fin llega el día, a veces están tan cansados y tensos que apenas logran disfrutarlo.

 Por eso pienso que, más allá de las flores, el menú, la música o las fotos para Instagram, deberíamos recordar el motivo que nos reúne. La verdadera esencia está en celebrar el amor, el compromiso, la unión de dos personas que deciden caminar juntas. Que todo lo demás sume, pero que no opaque.

 Que no olvidemos nunca que lo importante no es tener la boda perfecta, sino construir un matrimonio feliz. Porque, al final del día, lo que permanece no son las fotos ni los detalles decorativos, sino las miradas, las palabras y el cariño que queda en el corazón. Y por eso hoy celebro a estos amigos, a todas las parejas, su amor y su capacidad de comprender que lo esencial, es siempre lo importante.

34 91 725 95 30

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura