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CONTRAPUNTO
José Antonio Pérez-Robleda
Contra la memoria
PUBLICADO

23 de septiembre de 2025

¿Cuándo fue la última vez que quiso borrar de la memoria colectiva alguna travesura del pasado?

 

La respuesta va a depender de la edad que tenga. Si, como yo, ya pasó la mitad de su vida, seguramente tuvo una adolescencia analógica, lo cual quiere decir que todas esas cosas que hoy no haría y que solo el valor de la juventud le permitió hacer permanecen en la memoria de unos pocos y sin registro gráfico. En cambio, si nació después del 95 muy probablemente su adolescencia está ampliamente documentada y guardada en redes sociales. 

Querer recordar y compartir es normal. Está intrínsecamente ligado a nuestro deseo de trascender. Podemos decir que la escritura y la historia (de las que Tik Tok es su última extensión) forman una misma línea en la lucha del ser humano contra el olvido que la limitación de la memoria impone. 

Si bien esto es fantástico para personajes y hechos históricos, para el común de los mortales es terrible. No es así cómo funciona el recuerdo. Basta con ver un capítulo de True Crime o simplemente contar una anécdota en una reunión familiar para comprobar que cada persona tiene su versión de lo que ocurrió. La memoria es selectiva y solo eso nos permite establecer quiénes somos desde nuestros aciertos repetidos olvidando nuestros errores esporádicos. El exceso de documentación digital está acabando con eso. Ha vuelto la memoria un artefacto externo, mecánico, inhumano. 

Es el internet, amigo. Donde, parafraseando a Neruda, es tan corto el posteo y tan largo el olvido. Cualquiera que haya intentado borrar alguna información de internet sabe de qué hablo. Como si cada uno de nosotros tuviese un Funes el Memorioso empecinado en recordarnos las cosas como fueron, hasta el más mínimo detalle. Como si nunca pudiéramos librarnos de nosotros mismos para crecer.

Al paso que vamos, olvidar y dejar que nos olviden podría convertirse en un acto de resistencia. No sé, piénselo.

Revista
Este artículo sale publicado en el número 7 de la revista LAR, puedes suscribirte y recibirlo en tu casa y ver el pdf
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Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura