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LA MIRADA DE LA SEMANA
Ana Rubio
Acción de gracias, más que una gran cena
PUBLICADO

09 de diciembre de 2024

La globalización y el marketing tienen su efecto y somos cada vez más los que terminamos celebrando festividades como Halloween o esperando a Papá Noél en lugar de a Los Reyes Magos. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta celebrar?

La semana pasada se celebró la que hasta ahora me parece una de las tradiciones no religiosas más bonitas y significativas que he tenido la oportunidad de vivir: Acción de Gracias. Me parecía interesante ver cómo en un mundo globalizado, festividades como Halloween o Navidad han logrado cruzar fronteras de manera masiva, mientras que Acción de Gracias se mantiene como una tradición mayoritariamente estadounidense y canadiense. Pensaba que quizás podría ser  porque, a diferencia de las otras, no está tan vinculada al consumo. A pesar de la asociación con el famoso "Black Friday", que sigue al Día de Acción de Gracias, el cual sí se ha extendido a lo largo de toda la geografía mundial, la celebración en sí misma no se presta a la venta masiva de productos específicos o decoraciones.

Sin embargo, esta "resistencia" al consumismo es precisamente lo que hace que tenga un valor especial. Es una celebración que no necesita más que buena comida, familia, amigos y un momento para detenernos y valorar lo que realmente importa. En una sociedad donde cada vez más estas fechas señaladas suelen estar atadas al marketing y a la presión de comprar, Acción de Gracias se mantiene como un oasis de autenticidad.

Investigando un poco de donde procede esta celebración, descubria que, según cuentan, se remonta al siglo XVlI, cuando los colonos de lo que ahora es Estados Unidos, tras un año marcado por dificultades, lograron una buena cosecha.  Decidieron celebrar estos frutos, agradeciendo su ayuda a los Wampanoag, los indígenas de la zona, invitándolos a comer y festejando juntos los logros compartidos. No podemos olvidar que eran colonos e indígenas y la masacre que se dio durante años y años, pero si nos quedamos con el compartir de las diferentes culturas y el agradecimiento, me parecía que una festividad que aporta cosas muy positivas a la sociedad y que nos lleva a lo esencial del ser humano.

Desde entonces, se celebra el día de Acción de Gracias, día en el que las familias se reúnen para dar gracias por todo lo bueno y reflexionar sobre lo que significa la gratitud en un mundo tan acelerado. Hoy en día, es una oportunidad para hacer una pausa, un momento para la introspección, un recordatorio de lo que hemos alcanzado, a pesar de los desafíos que podamos haber enfrentado.

Acción de Gracias es más que una gran cena o una fecha en el calendario; es un recordatorio anual de lo importante que es detenernos y apreciar lo bueno en nuestras vidas. Más allá de su contexto histórico, la esencia de la festividad —gratitud, compartir y conexión— tiene un valor universal que trasciende fronteras. Quizá nunca se convierta en una tradición global, pero el mensaje que encierra bien podría adoptarse en cualquier rincón del mundo. Al final, todos podríamos beneficiarnos de una pausa para reflexionar y agradecer, sin importar cuándo o dónde lo hagamos. No dejemos nunca de hacerlo. 

34 91 725 95 30

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura