Es el lema con el que podemos resumir este número, animando a los lectores a afrontar el nuevo año con ganas y realismo. Así lo plantea Pedro Pablo Núñez al preguntarse ¿Somos impulsores de paz? «En paz con nosotros –dice– podremos transmitir paz, que se manifiesta en nuestro comportamiento diario… Es nuestra contribución para allanar el camino de la paz». Una paz, pues, que no remite a la ausencia de conflictos bélicos sino a un estilo de vida que tenga en cuenta el entorno donde vivimos. De ahí que Juan Villena, en su artículo sobre la COP26, se pregunte: «¿Ha calado en la conciencia, no en la colectiva, sino en la individual, que mi propia actividad destruye nuestro hábitat compartido?». Y de la mano de Pasquale Ferrara, una reflexión sobre el impulso que debería tomar la política internacional para ser más fraterna: «Tal y como están hoy las cosas ya no es suficiente una democracia decisoria; lo que se necesita es una democracia capaz de encontrar equilibrio entre competencia y representación», es decir, una fraternidad planetaria.
En su tercera entrega sobre Preguntas del hombre contemporáneo, Victoria Gómez habla con la socióloga Sara Felli sobre los matices del verbo custodiar, una acción que, por impulso, alguien «mantiene en el tiempo, contiene en un espacio, defiende de posibles enemigos, espera y vigila y acompaña atentamente algo precioso». Es decir, algo más que cuidar. Y si de custodiar se trata, no nos olvidamos en este número de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, a la que nos remite la Palabra de Vida del mes: «Vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarlo». Nuestros jóvenes redactores también nos invitan a tomar impulso con sus refrescantes propuestas y un lema bien deportivo: «¿Preparados, ¡Allá vamos!».
De particular interés es el diálogo de Josep Bofill con Lucetta Scaraffia, una feminista con sello propio que habla sin tapujos: «La complementariedad es como una jaula que obliga a mujeres y hombres a roles predeterminados; la reciprocidad es abierta y permite que cada uno dé lo mejor de sí mismo en la relación con los demás, sin negar su pertenencia sexuada».
¡Ah! y feliz año…
CN