Abrimos este número con unas consideraciones sobre el tema de la cogobernanza, al hilo de un reciente congreso internacional en Brasil. Luís Henrique Marques resume el modelo diciendo que «inspira y fortalece el desarrollo de ciudadanos activos, protagonistas y empoderados», además «requiere un nuevo tipo de liderazgo, que no sea autosuficiente, sino transparente y capaz de escuchar a la comunidad». Un ejemplo de ciudadanía activa lo propone a continuación Mikel Arregi con su artículo Convivencia, sobre los procesos de diálogo que se llevan a cabo en el País Vasco desde que ETA depuso la lucha armada hace diez años. «La convivencia –dice Arregi– se construye en el espacio común, en la vida cotidiana, en el paisaje urbano, desde el respeto hacia quienes sufrieron la violencia, sin más matices que la cercanía al dolor de quienes se vieron en una diana». Cuestiones delicadas estas que requieren ser afrontadas con capacidad de diálogo como estilo de vida, tal y como propone Lucas Cerviño en su artículo: «El diálogo no es una técnica para entenderse con los otros; se trata de una experiencia profundamente espiritual y transformadora de la vida de las personas, de los pueblos, de la política, de la economía, de la cultura».
En otro orden de cosas, pero también apelando al diálogo, está el Sínodo sobre la Sinodalidad, como lo define Manuel Bru, que de manera didáctica explica que es el Sínodo de los Obispos y por qué es tan relevante el recién convocado por el papa Francisco: «La Iglesia de hoy necesita convertirse en aquello que la define más profundamente: la comunión; necesita crecer en participación, necesita romper la burbuja donde está tentada a refugiare y lanzarse a la misión».
Interesante y sesudo el tema que propone Victoria Gómez como continuación de su anterior artículo sobre transhumanismo. Esta vez dialoga con Juan García, profesor de Filosofía de la Educación, tratando de entender qué retos plantea la tecnología «a la educación y las disciplinas que, en general, estudian el desarrollo y la mejora del ser humano. Retos y transformaciones que afectan a campos muy diversos y que, en el caso del posthumanismo, conducen a una ruptura con la tradición humanista».
No podía faltar en este número una nota navideña y nos la trae el equipo de jóvenes redactores con sus sentidos anhelos: «He recordado –dice uno de ellos– todo lo increíble que contiene la Navidad y la alegría que conlleva esperar y preparar nuestro pesebre para que nuestro Dios pueda alojarse. Pienso vivirlas así y no aspirar a menos. ¿Cómo encerrarme en la tierra si estas magnificas fiestas me han mostrado el cielo?