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«Tenemos una deuda social con los mayores»

Ana Moreno Marín

Federico de Montalvo Jääskeläinen es doctor en Derecho y Profesor de la Universidad Pontificia Comillas. Desde 2014 es miembro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO y actual Presidente del Comité de Bioética de España. Sus grandes pasiones son su mujer, la docencia y el flamenco.
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–Le pillo... ¿andando?
–Sí, me encanta, soy de los que lo necesita incluso para pensar. Me paso la vida andando.

–Tiempos de pandemia, ¿tiempos para la ética?
–Nunca dejan de serlo, pero ahora, cuando todo se pone en tensión, cobra más sentido si cabe.

–Parece que vamos tan rápido que no reflexionamos…
–El inicio fue un periodo reactivo donde, como decía el Premio Nobel Daniel Kahneman, el Sistema 1, que es el más animal, utilitario, de blanco o negro, funcionó. Y ahora iniciamos una nueva fase donde tenemos más tiempo para la reflexión. Un ejemplo, al principio, la priorización de los respiradores fue totalmente reactiva, ahora tenemos que priorizar a quién ponemos la vacuna, pero tenemos margen para reflexionar.

–¿Quién debería vacunarse primero?
–La bioética no dice lo que hay que hacer, sino lo que no tenemos que hacer. Te diría que no debemos excluir a los mayores porque su esperanza de vida sea menor. Yo les incluiría, sobre todo a los que viven en residencias, porque son más vulnerables y porque tenemos una deuda con los mayores. De hecho, tenemos dos deudas sociales, con ellos y con los sanitarios.

–¿Se ha hecho bien no llevando a muchos mayores a las UCIs y dejándolos morir en residencias?
–Era difícil hacerlo de otra manera, pero tendríamos que haber tenido tiempo para pensarlo más y unas instrucciones más claras, más centralizadas. Se colapsó todo tan rápido, que es muy difícil. No es lo mismo pensarlo ahora que estar en una UCI viendo qué hacer.

–Usted ha pasado por un cáncer, ¿tuvo más miedo con el coronavirus?
–Sí, porque lo tuve con 19 años y, aunque me dieron seis meses de vida, nunca me planteé que iba a morir, tenía claro que iba a superarlo y tuve la suerte también. Con la Covid hubo un par de noches que pensaba que me moría. Además, solo tengo un riñón por lo que me preocupaba especialmente.

–Salud o economía, ¿qué debería primar?
–Durante la pandemia hemos convertido problemas en dilemas. El dilema es un problema que solo permite dos soluciones extremas, mientras que el problema permite varias alternativas. En la vida casi siempre tenemos problemas, pero cuando no tienes tiempo para buscar alternativas lo conviertes en dilema. Realmente, «economía o salud» es un problema, y además van de la mano: el empobrecimiento del país hace que la Sanidad sea peor.

–El límite de la ciencia debería ser…
–La dignidad del ser humano y la utilidad. La ciencia debe ser un instrumento, no un fin.

–Hablando de límites, ¿cuál es el mayor riesgo de aprobar la eutanasia en España?
–Es crear un derecho que es falso, resolver un problema por una vía errónea. Abrir la puerta de la eutanasia sin haber desarrollado y universalizado antes los cuidados paliativos y los apoyos psico-sociales sanitarios en enfermos terminales o crónicos es abrir una puerta errónea.

–Trabaja con cuestiones muy sesudas, ¿eh?
–¡Uf, horrible, sí! Pero más que la dificultad ética y jurídica del problema, da mucho pudor porque son temas muy sensibles que afectan a la vida de las personas.




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