En este número, como en el anterior, aunque de forma distinta, el tema dominante es la pandemia de COVID-19, enfermedad que causa sobre todo un síndrome respiratorio agudo grave, provocada por el coronavirus SARS-CoV-2. Podríamos haber vuelto sobre la ola de solidaridad que sigue creciendo, y en parte así lo hacemos, pero nos ha atraído más el prestar atención a cómo estamos resistiendo (lema de la pandemia) esta situación. Es lo que nos presenta Ana Moreno en su reportaje, pues «aunque las calles estén vacías y parezca que se ha detenido el tiempo, la vida sigue». Breves historias de personas encuadradas en alguno de los grupos más vulnerables.
La pandemia ha puesto al descubierto las fragilidades del sistema socioeconómico, vaticinando un importante descalabro en una dinámica acostumbrada a crecer cada vez más. La reflexión de María Caglione en su artículo viene a decirnos que, frente a una economía que «puede matar, cuando la ponemos por encima de la salud de la gente», cabe plantear si no habrá llegado el momento de «otra economía», capaz de ser «fraterna si sabe empezar por los últimos y llegar a ellos, si sabe escuchar propuestas y soluciones para involucrar a las personas que han sido descartadas». Un ejemplo de esto nos lo ofrece Francesc Bunés en su artículo sobre la empresa Ecosol, ligada a Cáritas, que ha facilitado la inserción laboral a personas con poca probabilidad de encontrar trabajo por distintas razones.
Interesantes también las consideraciones de Alejandra García sobre psicogenalogía, que en estos momentos nos ayudan a comprender mejor por qué estamos tan unidos unos a otros. Y para no dejar de lado la labor heroica del personal sanitario, un pequeño homenaje lo aporta M. Teresa Ausín con el equipo que trabaja en el Hogar Don Orione de Pozuelo de Alarcón, uno de esos centros dedicado a personas que mucha gente considera «descartadas».
CN