En este número abordamos asuntos que, de distinta forma, tienen que ver con la pobreza. Pobre es quien no tiene recursos materiales para sobrevivir, y pobre es también quien no cuenta con medios ni ideas para solucionar los problemas. En esta segunda perspectiva cabe el artículo de Amparo Gómez, Clamor de la tierra, clamor de los pobres, reflexionando sobre la «ecología integral» de la encíclica Laudato Si’. Pobreza es también la ignorancia, la falta de información y, peor aún, la desinformación sobre asuntos delicados como es el deterioro del planeta, problema a cuya solución todos podemos aportar un granito de arena, y así lo plantea Ana Moreno en El reto de una movilidad sostenible. Y qué decir de las crisis matrimoniales, ¿no sería una forma de pobreza el no saber cómo salir de ellas? El Proyecto Amor Conyugal que presenta Isabel Molina da pistas al respecto. Otra deficiencia, esta muy actual: la dependencia que las nuevas tecnologías pueden llegar a generar, causando incluso ciertas patologías, como ilustra el breve artículo Los riesgos de estar siempre conectados, que luego, Teresa Ausín, en la sección Código 20, concreta hablando de la adicción al móvil muy extendida entre los jóvenes.