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SOS Despoblación

Ana Moreno Marín

España es el país más despoblado de Europa. El 53% del territorio español está por debajo de 12,5 habitantes por km2.


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Las cifras hablan por sí solas: España se encuentra a la cabeza de los «desiertos demográficos» de Europa. El 95% de la población española vive en el 47% del territorio, es decir que en el 53% restante vive solo un 5% de la población, con una densidad media de 9,35 habitantes por kilómetro cuadrado (hab/km2) y un alto índice de envejecimiento. Una situación que está llamada a empeorar en años venideros, si no se toman medidas.

 

«Laponia del Sur»

Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha, el norte de la Comunidad Valenciana, Extremadura y parte de La Rioja son las zonas más afectadas por la despoblación. Entre los estudiosos España es conocida como la «Laponia del Sur», solo que en Laponia la baja densidad de población se debe a las condiciones climáticas extremas y su situación demográfica está estabilizada, mientras que en el territorio español la pérdida de población en estas zonas es alarmante. 
En 2012 las provincias de Burgos, Segovia, Soria, Guadalajara, Cuenca, Teruel, Zaragoza, Castellón, Valencia y parte de La Rioja presentaban una densidad de 7,58 hab/km2. En 2017 ha descendido a 7,09 hab/km2, según los estudios de Pilar Burillo, investigadora de la Universidad de Zaragoza. 
Sus investigaciones son muy importantes, ya que hasta ahora no se habían identificado en el sur de Europa las llamadas «áreas muy escasamente pobladas», que son aquellas con un índice por debajo de los 8 hab/km2, que incluyen además de las ya mencionadas en España, a la franja del Alentejo y Algarve, en Portugal, y el centro de Aquitania, en Francia, y en consecuencia, no se habían podido aplicar las medidas previstas por la Unión Europea para las regiones desfavorecidas.
 

Territorios con alto potencial

«El aire puro, el paisaje, los bosques, el agua, el cielo con sus noches estrelladas o simplemente el silencio son posibilidades únicas que en ninguna ciudad se pueden encontrar y que ofrecen oportunidades sin límites a los desiertos demográficos, si se crea un plan integrador que rompa la brecha entre lo rural y lo urbano», explica Francisco Burillo, uno de los mayores expertos en despoblación, catedrático y presidente de la asociación Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica.
Este «desierto demográfico» presenta una gran riqueza patrimonial, natural y cultural. «España se halla a la cabeza de Europa en turismo, pero se centra esencialmente en la playa y las grandes ciudades. Falta por desarrollar un turismo de interior de calidad que cree puestos de trabajo estables y no obligue a su población a emigrar. 
»Es imprescindible que la banda ancha llegue hasta el último rincón del medio rural y se mejoren las vías de comunicación todo lo posible. Por regla general, la incomunicación viaria de gran parte del territorio rural ha sido una de las causas de su despoblación al alejar la implantación de empresas», añade.
 

Repoblar el mundo rural

«Necesitaba un cambio; ya no me aportaba la ciudad. Mi hija tenía 6 meses y la crianza para mí, que provengo de un pueblo, no estaba muy unida a la ciudad. Apareció una casa de mi bisabuela en Torralba de Ribota (Zaragoza), que se había quedado vacía, la vi y me encantó. Me dijeron que podía disponer de ella y empezamos a vivir los fines de semana hasta que nos quedamos aquí». Es Lucía Camón, actriz de teatro, artista y creadora de la iniciativa Pueblos en Arte.
El proyecto surgió en 2013 y ha ido tomando forma poco a poco, fruto de la necesidad de crear y de estar en contacto con otros artistas. Así surgió la Residencia temporal de artistas, a la que se han sumado otros tres proyectos: 
Cosechando identidades, en el que invitan a artistas a reflexionar sobre género con y en el medio rural, y que cuenta con apoyo de la Diputación Provincial de Zaragoza.
Ruta 234, un proyecto artístico a través de la carretera 234, que atraviesa las partes más despobladas de España, desde Sagunto hasta Burgos. Los artistas recorrerán 480 kilómetros y crearán obras que después se expondrán con la colaboración de varias diputaciones provinciales. 
El Saltamontes Festival, que ha nacido este año. «Música, talleres, arte..., quince espacios abiertos, todo el pueblo lleno de arte: pajares, patios, cocinas, corrales. Un encuentro muy interesante entre la gente del pueblo y los que vinieron», explica Lucía.
Y por último, La butaca rural, proyecto de cine itinerante gracias al cual proyectan películas y cortos en los pueblos que lo soliciten.
Con menos de 190 habitantes, este pueblo además de tener una nueva vida ligada al arte, ha dado la bienvenida a cuatro personas que viven de forma estable y otras cuatro que se han comprado casa y la están arreglando.
 

Los migrantes

Otro proyecto que está funcionando es Nuevos Senderos, de la Fundación CEPAIM, que cuenta con apoyo del Fondo Social Europeo. Nació en 2002 y desde entonces ha asentado en el entorno rural a 100 unidades familiares de personas inmigrantes. Trabajan en diez provincias; en algunas de ellas, como Madrid, Barcelona o Valencia, hay urbes de las que sale gente con dirección a pueblos en Soria, Teruel, Guadalajara, Cáceres, Badajoz o Salamanca.
«Se realiza un itinerario de inserción socio-laboral en el que es necesario que las familias tengan una gran motivación para vivir en un pueblo; no vale solo con que necesiten un empleo. Esa motivación es fundamental para que se inserten y permanezcan allí», explica María García Tarancón, coordinadora del Área de Desarrollo Rural de CEPAIM.
Antes de que la familia aterrice en el pueblo, les ayudan a gestionar su permiso de residencia, a aprender la lengua española y a formarse. También trabajan con el entorno rural para detectar oportunidades de formación e inserción laboral. 
«Identificada la oferta de empleo en el municipio, se programa una visita previa para que las partes implicadas (municipio, empresa y la persona o familia candidata) se conozcan antes de tomar una decisión definitiva. Después, se les apoya económicamente, se les busca una vivienda y hacemos un seguimiento de su proceso de integración», añade María.
Ante la llegada constante de migrantes a nuestras costas, una posibilidad que se ha planteado es integrarles en el medio rural; una opción que de realizarse, explica María, necesitaría tiempo y mucho seguimiento.
 

Apoyar el mundo rural

Tanto Francisco como Lucía o María coinciden en un punto: hay que hablar del medio rural más en positivo. A veces regresar al pueblo se concibe como un fracaso, cuando en realidad ofrece otras posibilidades y una gran calidad de vida. Un cambio de mentalidad que sí existe en otros países como Alemania, donde también las administraciones han hecho todo lo posible para que sus pueblos no se queden vacíos.


Said, un usuario del programa Nuevos Senderos

Said está casado y es padre de tres niñas y de un niño en camino. De origen marroquí, lleva veinticuatro años viviendo en España. La crisis le afectó de lleno. Había trabajado en la construcción y como encargado en OHL, pero sin trabajo no podía pagar su casa. Había pagado la mitad, así que con el banco acordaron dejar el piso sin arrastrar la deuda. Se abría un nuevo horizonte. 
Hablando con CEPAIM conoció el proyecto Nuevos Senderos, en cuyo perfil encajaba. Le salieron tres ofertas: Albarracín, Cedrillas y Visiedo, todos en Teruel, y se decidieron por Visiedo, donde Said es el alguacil del pueblo. Sus hijas están encantadas. Cuando salen del colegio, cogen la bici y tienen todo el tiempo libre, no como en Barcelona. Pero hay una cuestión que superar: el rechazo social.
 
«Los vecinos tienen que abrirse más. Al principio cuesta hacerse un hueco, ser aceptados. Nosotros hemos hecho todo lo posible por integrarnos y lo hemos conseguido. El proyecto es maravilloso, pero hace falta más apoyo por parte de las administraciones y de los propios vecinos. Y también considero muy importante contar con buenos servicios: educación, consulta médica, algún bar y tienda. Nosotros llevamos tres años y medio en Visiedo y aquí nos quedamos», afirma Said.


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