Proliferan en las redes sociales las noticias falsas, atribuidas a políticos, famosos, medios de comunicación… En realidad, es una contradicción. ¿Qué sentido tiene transmitir noticias falsas? ¿Acaso la verdad, la sinceridad y la honestidad no son valores apreciados, defendidos y compartidos ampliamente por la mayoría de los mortales? Sin embargo, se difunden «informaciones infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas».
Quizá convenga ir a la raíz del término «verdad». Del griego aletheia (a-lethès = no escondido), viene a significar «desvelar la realidad». «En la Biblia tiene el significado de apoyo, solidez, confianza. La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer».
Practicar un periodismo que busca la verdad así entendida no fomenta el enfrentamiento. Se podría llamar periodismo de paz, que no consiste en contar noticias naifs ni cerrar los ojos a los problemas del mundo, sino que se trata de periodismo hecho para las personas, entendido «como servicio a todos, especialmente a aquellos que no tienen voz; un periodismo que no queme las noticias, sino que se esfuerce en buscar las causas reales de los conflictos, comprometido en indicar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal».
Estas son solo algunas de las ideas que el papa Francisco propone en su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año se celebrará el 13 de mayo. El texto se hizo público el 24 de enero, fiesta de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, pero ahora es el momento de reflexionar sobre él, porque hoy en día, con el móvil en la mano, todos somos comunicadores en potencia y podemos vernos enredados en medio de las fake news.
CN