14 de marzo, aniversario del fallecimiento de Chiara Lubich. No podíamos faltar a la cita de este décimo aniversario y dedicar algunas páginas más de lo habitual
a la fundadora del Movimiento de los Focolares.
Esta vez hemos optado por señalar dos aspectos. El primero, la contemplación en Chiara Lubich, mediante un acercamiento a la evolución histórica de ese concepto, que no en todas las épocas ha sido entendido ni se ha manifestado de la misma forma, para así poder llegar a la novedad que aporta la espiritualidad de Chiara, en que «las relaciones humanas no quedan excluidas de la relación con Dios, sino que son cristificadas, divinizadas», como afirma José María Quintas, autor del artículo (pág. 9).
Un segundo aspecto, quizás poco conocido, es el periodo en que el Movimiento de los Focolares estuvo sometido a estudio por parte del Santo Oficio antes de ser aprobado. Unos años cuya dureza podemos intuir a través de una entrevista a Lucía Abignente (pág. 6), encargada actualmente de la sección de estudios históricos del Centro Chiara Lubich.
Otras páginas en este número complementan nuestro modesto homenaje a esta mujer excepcional cuya causa de beatificación fue abierta el 27 de enero de 2015.
En esa ocasión el papa Francisco, mediante un mensaje, auspició que «el luminoso ejemplo de vida de la fundadora (…) suscite en cuantos conservan su preciosa herencia espiritual renovados propósitos de fiel adhesión a Cristo y de generoso servicio a la unidad de la Iglesia», y exhortaba a «dar a conocer la vida y las obras de aquella que, acogiendo la invitación del Señor, ha encendido para la Iglesia una nueva luz en el camino hacia la unidad». Nuestro granito de arena va en esa línea.