Contaba una vez un padre que había tenido unas palabras con la maestra de sus hijos. El motivo había sido la laicidad que el sistema educativo imponía en su país, que no permitía exhibir signos ni contenidos religiosos. Por eso, cuando uno de los niños le regaló a un compañero un marcapáginas con referencias religiosas, la maestra lo reprendió. El padre, buen conocedor de la legalidad, no dudó en reprender a su vez a la maestra: «Es usted la que está obligada por el sistema educativo, no mi hijo». Valga el ejemplo para ilustrar, aunque sea por encima, un mal que aqueja a cualquier sociedad de corta trayectoria multicultural, ya sea en el ámbito religioso como en cualquier otro.
En países donde conviven tradiciones distintas desde hace siglos, salvo en contadas ocasiones, los ciudadanos de una religión no se rasgan las vestiduras ante las manifestaciones externas de los de otra. No es así en nuestras latitudes, que para evitar conflictos, no solo se evitan los signos religiosos, sino incluso resulta incorrecto exhibir símbolos políticos, deportivos, artísticos..., porque pueden herir la sensibilidad ajena.
Viene al caso recordar el reciente encuentro entre el papa Francisco y el patriarca de Moscú, Kiril. En Cuba, lugar de alto valor significativo, «encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste», firmaron una declaración conjunta en la que, entre otras cosas, subrayan que «las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía». «Los líderes religiosos –añaden– tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas».
Pero si además de tolerantes queremos ser dialogantes, tendremos que aprender a no despreciar las formas que tienen los demás de exteriorizar su identidad, también en ámbitos tan inocuos como un partido de fútbol. Hay quien define esto como «tolerancia inclusiva», es decir, no solo respetar, sino aceptar las formas en que uno expresa su identidad.
CN