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Revista enero - 2012
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Correspondencia
La “varita mágica†/ No es correcto / Ãnimo
La “varita mágica†El artÃculo de J. Miguel Aguado que publicó Ciudad Nueva el mes pasado, «Ante la nueva legislatura», me pareció bastante bueno, bien pensado y estructurado, y menciona aspectos en los que convendrÃa ahondar más, como es el diálogo («si se tiene un verdadero dialogo…» hago énfasis en verdadero). Si el diálogo es la “varita mágica†con la que resolver los problemas, en particular en polÃtica –y creo que sÖ, tenemos una gran responsabilidad y a la postre una evidencia, un peso social que no se da, por lo que algo falla. Por tanto, se deberÃa entrar a explicar muy bien qué es dialogar, cuáles son las condiciones o parámetros a pedir a una persona, a un grupo social o a un partido para que exista un verdadero dialogo, ya que de él dependerán esos «frutos espectaculares» de los que habla el autor. Si no, todo queda en una mera utopÃa desencarnada. Por ello el tratamiento del dialogo no es en absoluto baladà ni nada fácil, al ser la clave que abre un camino bastante inexplorado. La ausencia de diálogo ha sido causa de innumerables guerras y conflictos en la historia, por lo que un nuevo paso colectivo en este sentido supondrÃa un gran avance social y humano. Por tanto, como lector asiduo que soy, creo que este tema debiera ser abordado desde Ciudad Nueva con máxima profundidad, sabidurÃa e inteligencia, de manera que se propicie si no un cambio radical ya (serÃa lo deseable), sà progresivo, obligando a una contundente reflexión, y sobre todo, ayudando a crear una cultura práctica del diálogo no sólo para los grupos sociales afectos a ideologÃas o programas, sino también para los individuos. Es decir, ayudar a generar ese cambio: el porqué y para qué nos movemos, el modo de relacionarnos, de conseguir objetivos… Sé que esto ya se trata en Ciudad Nueva, pero me parece todavÃa algo insuficiente a nivel práctico y pedagógico. Vaya reto, ¿no? Nada fácil, lo sé. Pero ¿quiénes abogan hoy por un verdadero diálogo? ¿Muchos? No lo creo… Y sin embargo, ¡vale la pena actuarlo a tope! Pero para no engañar a nadie, opino que hay que empezar por decir bien claro que una educación a un verdadero dialogo implica primero un acto de humildad, en bastantes ocasiones estar dispuestos a ir contracorriente y, además, tener muy presente el sacrificio personal que ello puede significar en el dÃa a dÃa. J.A. de Ramos (Alcalá de Henares) No es correcto El artÃculo de Ciudad Nueva «Ante la nueva legislatura» del número de diciembre se limita a enunciar principios sin indicar medidas coherentes con los mismos; es un texto desencarnado que se sitúa por encima del bien y del mal. En contraste, otras organizaciones de la Iglesia (Cáritas, HOAC...) proponen medidas especÃficas de talante solidario, más allá de buenas intenciones. No me parece correcto tratar momentos tan graves como los actuales con esa actitud: «A partir de ahora, vamos a ser todos buenos amigos» (…). Y si no somos buenos amigos, ¿qué? ¿Y si no aceptamos como bondad el cargar las medidas más duras sobre los más débiles? Ya dijo Jesús aquello de «¡Ay de vosotros, fariseos, que echáis la carga más pesada sobre los hombros más débiles y ni con un dedo la soportáis!» (…). No se puede hablar del bien común dejándolo en esa imprecisión que al final se traducirá en más dolor para los que ya lo pasan mal. En este momento no sirve de nada ser polÃticamente correctos, sino que ha de alzarse la voz para hacer concreto el espÃritu del Magnificat. JoaquÃn Daniel Ãnimo Les escribimos desde el noroeste argentino, de la ciudad de San Miguel de Tucumán. (…) Apreciamos con muchÃsimo interés los artÃculos de su revista, que aportan esa mirada española-europea del mundo unido, una mirada diversa y propia que nos enriquece a la hora de ver la realidad o de dar una opinión con objetividad y esperanza completando lo que ya recibimos de Ciudad Nueva argentina. Ãnimo y mucha suerte en la campaña de suscripciones, que muchos puedan aprovechar la revista y disfrutarla. Lis Pasinato
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