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Wangari Maathai, mujer y medioambientalista
PUBLICADO

23 de septiembre de 2025

Ser mujer, africana, medioambientalista y defensora de los derechos de las mujeres es un mérito añadido en Wangari Maathai, la primera africana galardonada con el Premio Nobel de la Paz (2004).

 

De origen keniano, Maathai fue una destacada activista, bióloga y defensora del medio ambiente, que luchó por la justicia ambiental, los derechos humanos y la equidad de género. Su reconocimiento internacional se debe a su incansable trabajo por la conservación ambiental y la sostenibilidad, así como por el empoderamiento de las mujeres de su continente. A lo largo de su vida, Maathai fusionó admirablemente todas estas luchas con una valentía y un carisma personal extraordinarios.

Wangari Maathai nació el 1 de abril de 1940 en el pueblo de Ihithe del distrito de Nyeri, Kenia, y falleció en 2014. En su infancia quedó muy influida por las historias que su madre le explicaba sobre la importancia de la naturaleza y la vida rural. De hecho, su familia vivía de manera sencilla y estaba profundamente conectada con la tierra, lo que le dejó una marca indeleble en su visión del mundo y en su compromiso vital.

Durante sus primeros años, Maathai vivió en un contexto de educación limitada para las mujeres, pero su madre, aun siendo analfabeta, comprendió el valor de la formación y la estimuló para que estudiara. Y así fue como, a los 15 años, consiguió una beca para estudiar en Estados Unidos, lo que le permitió obtener la licenciatura en Biología y forjar su comprensión de los problemas ambientales en relación con los sociales, que tanto afectaban a su país y al mundo entero.

En 1966 regresó a Kenia, donde obtuvo el doctorado en Biología por la Universidad de Nairobi, convirtiéndose en la primera mujer del país en alcanzar el título de doctora universitaria. Pronto se percató de los problemas de la deforestación y mala gestión ambiental de su país. Entendió que la urbanización acelerada, el aumento de la demografía y la destrucción de los bosques nacionales tenía consecuencias catastróficas para las comunidades rurales, que disponían de estos recursos para sobrevivir.

En respuesta a todo esto, comenzó a movilizarse para defender la naturaleza y la vida de las personas, fundando en 1977 el Movimiento Cinturón Verde, una organización ambientalista dedicada a la plantación de árboles como medio para frenar la erosión del suelo, mejorar la biodiversidad y proporcionar a las mujeres los recursos suficientes para su sustento y bienestar, contribuyendo así tanto a la conservación medioambiental como al empoderamiento femenino.

Hay que destacar que los trabajos de Maathai fueron muy variados y no se entenderían sin la defensa de los derechos de las mujeres, en especial en las áreas rurales, para que de esta manera pudieran obtener ingresos económicos con la plantación y cuidado de los árboles, mejorando así su calidad de vida.

El Movimiento Cinturón Verde creció rápidamente y en poco tiempo se plantaron millones de árboles en Kenia. Luego se expandió a otros países africanos y Maathai comenzó a ser conocida y respetada, y al mismo tiempo admirada a nivel internacional por su gran labor, su metodología, los objetivos y la correlación de luchas que integraba magistralmente. De hecho, siempre vinculaba el desarrollo al medio ambiente y este a las mujeres, y estas al desarrollo, porque creía que todo estaba interrelacionado y que la actuación conjunta era lo que podría dar más éxito y producir más impacto social, económico y, naturalmente, medioambiental.

El reconocimiento internacional también le llegó por su compromiso con la democracia y la justicia en su país, afectado por regímenes dictatoriales. Por su activismo fue detenida y encarcelada, pero siempre se mostró valiente y determinada ante la represión, y se mantuvo firme hasta que Kenia consiguió la independencia. A lo largo de su vida, Maathai recibió premios y distinciones de prestigio, como el Nobel de la Paz. Este la elevó hasta ser considerada una de las líderes más influyentes del mundo en el campo de la sostenibilidad y de los derechos humanos.

Falleció el 25 de septiembre de 2011 pero su legado sigue vivo. Su coraje ha dejado una marca profunda en las políticas ambientales de África y en el movimiento global por el cambio climático. El Movimiento Cinturón Verde sigue activo en otros países, continuando así la gran tarea que Maathai inició. Con dos de sus libros (El Cinturón Verde y La Sabiduría de la Tierra) nos dejó un importante legado intelectual y filosófico, con textos muy ligados a la ecología, la sostenibilidad y la justicia social.

La figura de Wangari Maathai representa la fusión entre la defensa del medio ambiente, los derechos humanos y la justicia social, recordándonos con ello que un mundo más justo no puede separarse de un planeta más saludable. Y hacerlo esperanzadamente es el valor de fondo que también hoy es tan necesario reivindicar.

Revista
Este artículo sale publicado en el número 7 de la revista LAR, puedes suscribirte y recibirlo en tu casa y ver el pdf
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