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Una psicología para la paz
PUBLICADO

27 de enero de 2026

En estos tiempos convulsos como los que vivimos en los que nos parece que los Derechos Humanos peligran a nivel mundial, y donde los conflictos y las guerras aparecen con una fuerza descomunal en un nuevo orden mundial, el deseo de paz se abre con la misma fuerza, no ya como un concepto, sino como un deseo concreto que la humanidad implora y además con urgencia.  Junto a esa humanidad que combate, nace este anhelo, más potente, aunque menos ruidoso, de paz. Como bien dice una frase maravillosa: “hace más ruido un árbol cayendo que un bosque entero que crece en silencio”. Miles de experiencias llegan a diario de tantísimos lugares de personas de todas las edades que trabajan por la paz (colegios, universidades, entidades…) desde la dignidad y la coherencia; donde trabajan personas de todas las edades, de todas las culturas, de todas las religiones -y de personas sin creencias- en pro de tan necesaria realidad.  Es algo universal tan grande y rico que motiva transversalmente a toda la humanidad.

Podríamos decir que la paz es como un diamante, con muchas aristas y perspectivas, y que se traduce en miles de realidades posibles. Una de ellas podría ser la paz interior, la paz emocional o psicológica. Muchas de las personas que pasan a menudo a nuestro lado libran interiormente batallas difíciles de encauzar, con efectos amplificados en su propio entorno. La necesidad de una salud mental que alcance a todo ser humano constituye un pilar fundamental en el trabajo por la paz. Muchas de las guerras y conflictos, históricos y también actuales, podrían a menudo analizarse en relación a conflictos interiores del ser humano, que han forjado una estructura cognitiva compleja de la realidad tanto de líderes (historias personales, vivencias, percepciones educativas, proyecciones, etcétera…) trasladadas a menudo a colectividades sociales y más tarde a conflictos entre pueblos y culturas.

Por tanto, trabajar por una educación para la paz es necesario y urgente. Desde la prestigiosa red Living Peace International, que engloba a decenas de organismos y a decenas de miles de personas que trabajan por la paz, se está desarrollando una experiencia global muy importante que implica diversas realidades.

Recientemente, esta red ha tenido dos momentos muy importantes en su historia. La primera Jornada Científica Internacional celebrada en Oporto, con la implicación de investigadores de los cinco continentes, así como el Congreso Mundial de Living Peace International con la participación de líderes y embajadores/as de paz de todo el planeta. En ambos eventos se han compartido vivencias, proyectos e iniciativas todas ellas nacidas no de la teoría sino de la vida, en muchas expresiones.

 Psicología y Dado de la paz

En este crisol interdisciplinar de experiencias, el ámbito de la Psicología ha aportado una visión muy interesante, así como iniciativas universitarias dignas de ser compartidas. Una de ellas ha sido el llamado “Dado de la paz en Psicología”. Inspirado en el “Dado del amor” y adaptado al ámbito de la Psicología, se ha propuesto desde la Universidad de Granada este dado, también llamado “Dado de la Inteligencia Emocional”. Un dado que se utiliza como elemento metodológico y vivencial en la educación para la paz (en este caso paz emocional) con personas de diferentes edades en las aulas universitarias. Un dado que contempla en sus seis caras realidades vivas de la Psicología listas para ser aprendidas y practicadas. En su caso, cada cara del dado cuenta con diferentes mensajes: Amar en la diversidad, Comprender y acoger las emociones, Perdonar y perdonarse, Paz interior en el momento presente, Comunicación interpersonal y Autoaceptar-autoaceptarse. El dado es utilizado actualmente en el contexto universitario con personas de 18 a 100 años, constituyendo una ocasión para aprender dichos constructos psicológicos, pero sobre todo para ejercitarlos activamente, compartiendo sus efectos en experiencias de vida cotidianos. Y lo más interesante, con el poder transformador que tienen las experiencias en positivo compartidas. En la Universidad de Granada, con esta metodología, se han vivido experiencias muy positivas: relaciones interpersonales en el aula que mejoran, vivencias de construcción de iniciativas de paz entre personas provenientes de países en conflicto, iniciativas de sensibilización colectivas que visibilizan la paz… Es emocionante conocer cómo una persona palestina y otra israelí se sientan a trabajar por la paz, o cómo un estudiante ucraniano refugiado se estrecha en un abrazo con un compañero ruso al amparo del trabajo con el dado. Una metodología llena de vida y creatividad que lleva la paz a las aulas.

Investigación universitaria y Psicología por la paz

Promover en el estudiantado universitario competencias relacionadas con la investigación se complementa perfectamente con la promoción de la educación para la paz. Así ha sido entre los estudiantes del grado de Trabajo Social de la Universidad, que cada curso proponen una iniciativa creativa desde el prisma de la investigación-acción sobre la paz emocional y que recientemente, con una interesante iniciativa, ha conseguido trabajar ambas competencias en el proyecto llamado “Cinco mil selfies por la paz”. El objetivo es aprender la metodología de la entrevista, en el que cada estudiante se haría un selfie con personas que les respondieran a varias preguntas relacionadas con la paz social y también con la paz emocional constituyendo una investigación amplia a la vez que un mosaico artístico.  Se llegó al objetivo de las 5000 personas entrevistadas que expresaban su visión sobre la paz y cómo implementarla. Y los resultados fueron muy interesantes. En relación con la paz social los resultados mostraron que la mayoría de las 5000 personas entrevistadas aconsejaban como medio para conseguir la paz:  fomentando la igualdad entre los seres humanos, evitando la corrupción, fomentando la solidaridad, fomentando una educación no violenta y amando a los demás.

En relación con la búsqueda de la paz interior, las personas entrevistadas aconsejaban como medio para conseguirla: la promoción de elementos afectivos (como habilidades para dar y recibir amor, construir familia en las relaciones, fomento de amistades) y elementos cognitivos (fomentar la meditación y la inteligencia emocional). Datos realmente interesantes con una metodología dinámica y diferente, y sobre todo, que nos ayudan a explorar la realidad emocional que subyace a la paz y que nuestro estudiantado trabaje por ella creativamente.

Paz intergeneracional y Cumbre de Granada

Otra experiencia muy interesante tuvo lugar el pasado 2024, cuando en Granada se celebró la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Europa y allí se pudo trabajar de un modo original por la paz. Estudiantes de la Universidad de Granada vieron que era una ocasión maravillosa para trabajar intergeneracionalmente por la paz. Juntos, más de doscientos jóvenes y mayores realizaron una serie de mesas redondas y grupos focales  para dialogar y proponer medidas concretas para el fomento de la paz y hacerlas llegar a los dirigentes de dichos países en un ejercicio de corresponsabilidad por la paz, pues esta nos compete a todos. Ha sido una experiencia maravillosa de diálogo y reconocimiento entre generaciones. Como resultado, se obtuvieron catorce conclusiones que fueron enviadas a dichos Jefes de Gobierno y de Estado presentes en Granada.  La sorpresa de dichos estudiantes ha sido que  días después llegaron cartas de agradecimiento por la iniciativa  de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, del Presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, y del Rey Felipe VI de España.

Las conclusiones que se hicieron llegar a los dirigentes, resumidamente, eran las siguientes: que la Educación para la paz sea un eje transversal en los planes de estudios europeos.  Que la movilidad europea educativa se refuerce, al igual que la movilidad física de la ciudadanía, fomentando conexiones entre países en sus medios de transporte. Que se refuercen las políticas lingüísticas en Europa para poder dialogar mejor. Que las relaciones intergeneracionales se pongan al servicio de la paz, ofreciendo una cantera de soluciones. Que se haga pedagogía de las estructuras políticas de Europa a lo largo del ciclo vital y que estas instituciones estén libres de edadismo. Que la igualdad y la diversidad se  fomenten activamente. Que haya apoyo a la salud mental a escala internacional europea. Que Europa sea ejemplo de políticas migratorias justas y basadas en los Derechos Humanos. Que existan foros formativos e interactivos para Jefes de Estado y de Gobierno en la gestión positiva de conflictos. Que se trabaje activamente frente a cualquier desigualdad. Que se cuide el medio ambiente, haciendo prevención de futuros conflictos motivados por el cambio climático. Y por último, un aumento del número de estados miembro en la Unión Europea, pues todos son candidatos a la Unión.

Dicha iniciativa ha tenido un eco mediático muy importante, pero, sobre todo, sabemos que en algún lugar de la memoria de quienes dirigen el mundo quedará que jóvenes y mayores demandan la paz como un valor importante.

La paz se abre paso poco a poco, también en el ámbito de la ciencia, como esa flor que rompe en medio del asfalto más duro, desarrollando mil iniciativas creativas que nacen de la vida. En tiempos convulsos la paz es importante y urgente desde diferentes realidades. Sin olvidar ese campo de batalla invisible que clama la paz y que se sitúa en el mapa en el interior de cada persona, en su psicología, y donde una adecuada salud mental a lo largo de toda la vida es el primer paso para una paz colectiva.  

34 91 725 95 30

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura