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TRIBUNA
Javier Rubio
Medallas olímpicas y matematicaficción
PUBLICADO

04 de septiembre de 2024

Ya ha pasado un mes desde la clausura de las Olimpiadas de París y todavía oigo comentarios en la radio, la televisión o en las conversaciones mientras me tomo una cerveza en la terraza de un bar. Dicen de todo pero en general son lamentos por el hecho de que España no ha logrado las 22 medallas que obtuvo en Barcelona 92, posicionándose así en el 6º lugar del medallero. Y es verdad. Sin embargo, basta un vistazo a los varios medalleros de 1992 a 2004 para ver que el deporte español conquista entre 12 y 22 medallas en las Olimpiadas, con una media di 18 (justo la cifra de esta vez) y su posición en el medallero oscila entre el 6º (en Barcelona) y el 23º (en 2020) lugar. Entonces, si en París han sido 18 medallas y un 15º lugar, ¿por qué tantas lamentaciones?

Barcelona 92 ciertamente fue para el olimpismo español un empuje decisivo. Hasta ese año la participación en los juegos de los deportes había sido más bien pobre, con un máximo de 6 medallas en 1980 y un lugar en el medallero siempre por debajo del 20º lugar. Para la cita del 92 se creó a finales de 1997 el “Programa ADO” (Asociación Deportes Olímpicos) con el objetivo de ofrecer a los atletas españoles los medios y los recursos necesarios para obtener buenos resultados en los Juegos Olímpicos de Barcelona. El éxito de este programa fue enorme: las medallas conseguidas hasta Seúl 1988 (entre juegos estivos e invernales) habían sido 27. Desde entonces hasta se ha sextuplicado el número: 162, incluido París 2024. Por tanto, todo éxito deportivo requiere apoyo, sobre todo económico.

Pensando en el apoyo a los atletas y deportistas, me viene a la mente cuán despistante es la lista de las medallas olímpicas. Diría que es una madeja de desigualdades. No tiene el mismo apoyo un atleta de Estados Unidos (primero en el medallero) que uno de Zambia (última en el medallero). Además, no tienen el mismo significado una medalla lograda por los atletas que compiten individualmente que una conquistada por un equipo; la competición es muy distinta. Y qué decir de la diferencia entre un oro, una plata y un bronce. Muchas veces en las competiciones atléticas es casi imperceptible, hasta el punto de tener que recurrir a la fotofinish pera decidir. Esta vez he visto las finales de varis carreras en las que la diferencia entre el primero y el último era minimísima. Pero en el podio solo hay sitio para tres atletas. Por todo esto, no entiendo el criterio de elaborar una lista de medallas según su color y no sobre el total. Y en cuanto a la opción de participar en los juegos bajo una bandera u otra, mejor no hablar…

Voy a hacer un ejercicio de “matematicafición” sobre los países (banderas) que han obtenido diez o más medallas en París. Son 22. Como suele ser, en primer lugar, Estados Unidos. Su población* supera los 341 millones de personas, es decir, una gran “cantera” en la que cultivar atletas y deportistas y también una buena fuente de financiación (pública y privada) para apoyarlos. Si esta “cantera” ha tenido 126 medallas, ¿cuántas deberían obtener otras “canteras” similares pero menos pobladas? El resultado es sorprendente. En primer lugar, quedaría Australia. A sus 27 millones de habitantes les corresponderían 10 medallas, pero en París se han sido 53. ¿Quiere decir que el deporte australiano está más cuidado? Quizás sí. Le siguen Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, Italia… hasta doce países que apoyan mejor que Estados Unidos su deporte. Luego, al mismo nivel que Estados unidos, estaría Japón, España y Uzbekistán. Y por debajo de este estándar se sitúan otros seis países que no han logrado el nivel posible basándose en su masa de población, pues probablemente cuentan con menos recursos para sostenerlo. Curioso es el caso de China: a una “cantera” de más de 1.400 millones de habitantes le correspondería ¡más de 500 medallas! Dije antes que esto era un ejercicio de “matematicaficción”.

Sin embargo, en una cosa el medallero olímpico es objetivo: en el de la primera edición (1886) aparecen solo 11 países; en el de 1920 ya son el doble, 22; y en el de 1960, de nuevo el doble, 44. En Barcelona 92 son 65 y en París han sido 91. El olimpismo que soñó el barón De Coubertin se va haciendo camino.

 

*) Datos de población consultados en el sitio https://countrymeters.info/ sobre informaciones del Departamento de Asuntos Económicos t Sociales de Naciones Unidas.

34 91 725 95 30

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura