El 20% de los países más ricos del mundo son hoy en día 30 veces más ricos que el 20% más pobre. ¿Por qué unos países son ricos y otros pobres? Esta pregunta, tan simple y cargada de curiosidad infantil, es una de las más relevantes en el campo de la economía.
Tradicionalmente, la mayoría de los economistas que estudiaban el crecimiento económico señalaban el papel determinante de la acumulación de factores de producción, como el trabajo, el capital y la tecnología. La teoría indicaba que cuanto mayor fuera la cantidad (o el stock) de capital por trabajador y más eficiente su uso, más próspero sería un país. Sin embargo, esta explicación no resolvía completamente una cuestión fundamental: ¿por qué algunos países acumulaban más de estos factores que otros?
Los ganadores de este año del Premio Sveriges Riksbank de Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, comúnmente conocido como el Premio Nobel de Economía, afirman que la respuesta a esta pregunta radica en la “calidad” de las instituciones.
Algunos economistas habían apuntado a factores geográficos, como la disponibilidad de recursos naturales, que podrían determinar el potencial económico de un país. Otros se enfocaban en factores culturales, siguiendo la tradición de Max Weber, quien señaló que la aparición de la ética protestante contribuyó notablemente a promover la Revolución Industrial.
No obstante, el caso de la ciudad de Nogales, dividida por la frontera entre México y Estados Unidos, pone en cuestión estas teorías. El lado estadounidense de Nogales es significativamente más rico que su contraparte mexicana, a pesar de compartir la misma geografía y cultura. Esto resalta la importancia de las instituciones económicas y políticas en la determinación de la prosperidad.
En 2001, los tres galardonados publicaron un artículo que examinaba la colonización europea en distintas regiones del mundo. Su conclusión fue contundente: las instituciones, entendidas como normas creadas por los seres humanos para estructurar nuestras interacciones, establecidas durante la colonización, han tenido un impacto duradero en el desarrollo económico de los países afectados.
La cuestión crucial es, entonces, ¿qué instituciones permitieron el gran aumento en la prosperidad de Estados Unidos? En su investigación, los economistas propusieron una distinción entre dos tipos de instituciones: "inclusivas" y "extractivas". Las instituciones inclusivas, que promueven la participación económica y política de la mayoría, fomentan la innovación y el crecimiento a largo plazo. Por el contrario, las instituciones extractivas concentran el poder y los recursos en manos de una élite, frenando el desarrollo económico.
Según estos autores, cuando una sociedad carece de instituciones inclusivas, o solo las genera de un modo incompleto, escasearán los incentivos para la innovación tecnológica, lo que anunciará un horizonte de estancamiento. Este enfoque tiene, además, consecuencias muy interesantes, al situar cuestiones como la rendición de cuentas, el exceso de normas, la transparencia o la buena y eficaz administración pública en el centro del escenario económico.
El Nobel también reconoce la apertura multidisciplinaria de los galardonados, ya que en sus líneas de investigación ha sido frecuente la colaboración con otros científicos sociales, como historiadores, politólogos o sociólogos.
Aunque el trabajo de Acemoglu, Johnson y Robinson no ha dado una respuesta definitiva sobre por qué algunos países permanecen atrapados en la pobreza —el ascenso de China, por ejemplo, cuestionaría estas teorías—, representa un gran avance en la comprensión de los factores que impulsan el desarrollo económico. ¡Enhorabuena por su trabajo!








