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LA MIRADA DE LA SEMANA
Javier Sánchez González
La inteligencia artificial, la Unión Europea y el nuevo papa León XIV
PUBLICADO

21 de julio de 2025

El pasado 9 de junio la Fundación Crónica Blanca nos reunión a Esteban Pítaro, académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral de Buenos Aires, Manuel María Bru Alonso, delegado episcopal de catequesis de la archidiócesis de Madrid y presidente de la Fundación Crónica Blanca, Cristina Sánchez, directora del diario "Alfa y Omega", Martín Bernal, delegado de Comunicación de la diócesis de Morón en Buenos Aires, y un servidor que es consultor en nuevas tecnologías en Bruselas.

El hecho de que a los pocos meses de ser elegido el nuevo papa León XIV ya se esté comenzando a hablar sobre las oportunidades y desafíos que supone la inteligencia artificial es cuanto menos muy interesante. El papa León XIV ha señalado la IA como un desafío central para la humanidad. En su primera audiencia oficial con el Colegio de cardenales, afirmó que la IA plantea retos decisivos, al punto de «identificar a la inteligencia artificial como uno de los asuntos más críticos a los que se enfrenta la humanidad». Esta advertencia refleja la preocupación eclesial de siempre por la persona: el Papa insiste en que no pueden cederse a la técnica finalidades que degraden el valor de las personas.

Al explicar su elección del nombre papal, León XIV evocó a su homónimo, el papa León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum en 1891. Así como León XIII ofreció la enseñanza social de la Iglesia para responder a la Revolución Industrial defendiendo derechos de los trabajadores frente a un capitalismo incipiente y considera que la Iglesia debe ofrecer «el tesoro de su enseñanza social en respuesta a otra revolución industrial y a los desarrollos en el campo de la inteligencia artificial».

En mi comparecencia subrayé el papel que está jugando la Unión Europea al querer regular la AI en Europa. Hemos visto cómo la IA puede amplificar sesgos, manipular información, o ser usada en sistemas de vigilancia masiva. Casos de discriminación algorítmica, deepfakes que influyen en elecciones o tecnologías de reconocimiento facial que violan la privacidad, nos han demostrado que no basta con confiar en la buena voluntad de los desarrolladores o las empresas. La Unión Europea ha decidido liderar este debate global desde una perspectiva centrada en los derechos fundamentales.

Estas reflexiones papales subrayan la eternidad de los principios católicos: la dignidad de la persona, la primacía de la justicia y la solidaridad, son valores inmutables incluso ante las máquinas más avanzadas. El papa invita al discernimiento moral: no basta con la regulación técnica, necesitamos sabiduría cristiana para usar la IA bien. Esto implica preguntarnos siempre si una aplicación tecnológica pone al hombre en el centro o, por el contrario, lo reduce. La ética cristiana reclama que toda innovación sirva al amor al prójimo y al bien común.

En conclusión, la regulación europea establece un marco para que la IA progrese de forma confiable, pero su espíritu final está enraizado en valores humanos y cristianos. Como católicos, creemos que las ciencias son un don divino que puede engrandecer a la humanidad cuando se encauzan con amor y verdad. La doctrina social de la Iglesia nos enseña que el progreso tecnológico debe promover el bien común y respetar la dignidad de cada persona. Por eso, hoy la exhortación final es doble: por un lado, apoyar las normas que evitan abusos de la IA; por otro, cultivar nuestro discernimiento ético según la fe.

34 91 725 95 30

Esta revista ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura