«Nunca más» significa «nunca más la Shoah», pero también significa «nunca más negar los derechos humanos». En Israel existe una fuerte sociedad civil que lucha por la democracia, que se ve amenazada. Para los palestinos, en cambio, Hamás y otros factores han impedido hasta ahora algo similar.
Hace varios años podría haber obtenido la ciudadanía estadounidense. Pero en aquella época eso solo habría sido posible si renunciaba a mi pasaporte alemán. No quise hacerlo, y todavía estoy contento de no haberlo hecho. Porque quiero hablar a los judíos como alemán y hablar a los alemanes (y a otros europeos) como alemán, especialmente cuando se trata de Israel. ¡Y hay argumentos más que suficientes de los que hablar!
Alemania e Israel están vinculados de un modo particular, como quizá no lo esté ningún otro par de países en el mundo. El asesinato de 6 millones de judíos en Europa con el objetivo de exterminar al pueblo judío y al judaísmo fue una traición sin precedentes a todos los valores cívicos. Si la historia no ha de repetirse, la memoria de la Shoah debe mantenerse viva y tener consecuencias en nuestra actitud y nuestras acciones de hoy.
Como alemán, estoy del lado de Israel. Soy también un cristiano que ama al pueblo judío. ¿Pero qué significa hoy estar del lado de Israel?
No le hacemos un favor a nadie, incluidos Israel y nuestros amigos judíos, si simplemente consideramos justificado todo lo que hace Israel. «Nunca más» significa «nunca más la Shoah», pero también significa «nunca más negar los derechos humanos». No existen estándares diferentes cuando se trata de la dignidad humana. Se aplica a todos por igual. Por eso, mi corazón se rompe por igual por los niños, las mujeres y otros inocentes en Gaza, como por los rehenes.
Me parece importante observar y describir lo que ha sucedido y está sucediendo, sin adornos y sin cerrar los ojos. El ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, en el que fueron asesinadas 1.200 personas, más de 3.000 resultaron heridas y unas 250 fueron tomadas como rehenes, conllevó una serie de atrocidades indescriptibles, pero forma parte de una larga y dolorosa historia. No hay duda de que Israel tiene derecho a defenderse, y no hay duda de que los ataques en Gaza fueron una respuesta a ello. Pero entretanto han muerto bastante más de 60.000 habitantes de Gaza, la mayoría de ellos civiles, incluidos más de 18.000 niños. Esto plantea la cuestión de la proporcionalidad y la distinción (entre objetivos civiles y militares), ante todo.
La negativa de Israel a permitir la entrada en Gaza de una ayuda ni remotamente suficiente y sus planes de trasladar a los palestinos o de encarcelar a cientos de miles en una «ciudad humanitaria» sobre las ruinas de Rafah son completamente inaceptables. Todo ello es incompatible con el derecho internacional y la dignidad humana.
Después del 7 de octubre, Israel ha atacado a otros grupos apoyados por Irán en otros países, además de a Hamás, debilitándolos fuertemente en algunos casos: Hezbolá en el Líbano, los hutíes en Yemen y, finalmente, al propio Irán. También en este caso, cabe preguntarse si se ha mantenido la proporcionalidad y la distinción. Combatir a las milicias enemigas que lanzan cohetes contra Israel casi a diario es legítimo, pero en el Líbano muchas personas que no tenían nada que ver con Hezbolá perdieron la vida. Lo mismo vale para Yemen.
Querer eliminar el programa nuclear iraní puede estar justificado, pero bombardear la prisión de Evin en Teherán, donde también estaban detenidos opositores al régimen, no lo estaba.
Con pesar observo también que los colonos judíos, especialmente en Cisjordania, recurren cada vez más a la violencia contra los palestinos, alentados por su gobierno y el ejército. Atacan aldeas enteras, tanto musulmanas como cristianas. A mediados de julio, los líderes de seis Iglesias, entre ellos el patriarca greco-ortodoxo Teófilo III y el patriarca latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, se reunieron en la aldea cristiana de Taybeh para llamar la atención del mundo sobre la violencia de los colonos.
Protesta de «Rabinos por los Derechos Humanos» contra el bloqueo de la ayuda a Gaza. La organización Rabbis for Human Rights (RHR.org), fundada en 1988, se dedica a la promoción y protección de los derechos humanos en Israel y en los Territorios Palestinos. Compuesta por rabinos y estudiantes de rabinato, procedentes de diversas tradiciones judías, RHR se inspira en los profundos valores judíos de justicia, dignidad e igualdad. (Foto cortesía de RHR.org)
Todo esto debería ser abordado por el gobierno israelí y la comunidad internacional, pero hasta ahora solo se ha hecho con vacilación. Al mismo tiempo, es importante adoptar una postura firme contra la idea de considerar a «los judíos» —en cualquier parte del mundo— responsables de las acciones de Israel. Es inaceptable que los judíos en Italia, Alemania, Francia, Estados Unidos y muchos otros países ya no se sientan seguros, sean atacados o incluso asesinados. Tampoco debemos pasar por alto que existen fuertes reticencias e imponentes manifestaciones periódicas contra las políticas del gobierno de Benjamín Netanyahu en el propio Israel. Por lo tanto, tampoco es justo responsabilizar a «todo Israel».
Finalmente, no considero productivo usar palabras fuertes como «apartheid» o «genocidio» al criticar a Israel. Si se usan de forma tan genérica, tienen parte de verdad, pero son controvertidas, y al final ayudan al gobierno de Netanyahu, porque puede rechazar estas acusaciones con indignación.
Todos preferimos la claridad a la ambigüedad. Sin embargo, una simple división entre el bien y el mal es tan errónea cuando se trata de Oriente Medio como una precipitada equiparación de los actores implicados: Israel es un país con una fuerte sociedad civil que lucha por la democracia, la cual se ve repetidamente amenazada. Para los palestinos, Hamás y otros factores han impedido con éxito algo similar hasta ahora.
Debo aprender a tolerar la ambigüedad. Quiero llevar a ambas partes en mi corazón. Esto significa no ver nunca solo el dolor de una parte y obviar o negar el de la otra.
Jóvenes judías y palestinas preparan juntas comida para familias palestinas. (Foto cortesía de RHR.org)
Es imposible predecir cómo evolucionarán las cosas y cómo se podrá alcanzar la paz en Israel y Palestina. Mientras tanto, varios grupos están realizando esfuerzos para abordar la situación de manera concreta.
Entre ellos se encuentran, por ejemplo, «Standing Together», una organización de base, «B’Tselem – El Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados» y «Rabbis for Human Rights». Intento prestar atención también a las iniciativas quizá menos conocidas que buscan soluciones sostenibles fuera de los caminos trillados, aunque no tengan ninguna posibilidad de realizarse en un futuro próximo.
Una de estas organizaciones por la paz está dirigida por dos mujeres, Rula Hardal, palestina israelí, y May Pundak, judía israelí. Se llama «A Land for All» [Una tierra para todos] y se compromete a hacer de Israel y Palestina un Estado federal con igualdad de derechos para todos sus habitantes. En su visión de una solución de dos Estados, luchan por un Estado federal con zonas separadas y compartidas para judíos y palestinos que garantice la dignidad humana para todos.
Quizá sea precisamente esta mezcla lo que necesita Oriente Medio: una visión (en la medida de lo posible) imparcial de lo que está sucediendo, una mirada afectuosa hacia las personas implicadas y el valor de imaginar un futuro humano para todos.
Fuente: Città Nuova








