¿Cuándo fue la última vez que sintió que no podía con todo esto?
Si fue hace poco y tenía que ver con el planeta, no se preocupe: no está solo, lo estamos sintiendo todos.
¿Cuándo fue la última vez que sintió que no podía con todo esto?
Si fue hace poco y tenía que ver con el planeta, no se preocupe: no está solo, lo estamos sintiendo todos.
Lo que siente tiene nombre, las redes lo llaman ecoansiedad y proviene de esa sensación de no poder hacer nada para revertir la muerte lenta del planeta, para evitar la extinción de las especies animales ni restituir sus hábitats. Además, está en lo cierto: usted, no puede hacer nada.
Si está un poquito escandalizado, no se preocupe, esta columna no será una invitación a abandonar la ecología, ni a negar el cambio climático, entiéndame. Sino, más bien, lo contrario: a tomar las cosas en perspectiva.
Por ejemplo: midamos todo esto en misiles. Pensemos por un momento no ya en el CO2 que genera un misil, sino en el agua que se necesitó para fabricar su armazón de aluminio, para extraer la plata de sus conexiones, para fabricar los chips que lo dirigen, el motor que lo impulsa y el explosivo con que destruye objetivos lejanos y esperanzas ajenas. En total la existencia de un solo misil necesita más de 200 mil litros de agua. Por otra parte, si usted fue un ciudadano ecoresponsable, logró ahorrar en diez años el agua que dos misiles evaporaron en unos pocos minutos.
Ahora hagamos cuentas: en las primeras 36 horas del conflicto de Irán, se lanzaron 3.000 misiles, es decir, se gastaron 600 millones de litros de agua. Para compensar, casi 1.500 personas tendrían que haber colaborado la última década cronometrando duchas, llenando lavadoras y cerrando grifos todos los días. Y eso son solo las primeras horas de Irán, ni siquiera estamos hablando de las semanas siguientes, ni de los drones, ni de otras guerras activas: Gaza, Ucrania, Líbano, ni Sudan.
Así que, cuando sienta que no puede más, que no puede solo, no se deprima, mejor busque amigos, porque al ritmo que vamos, organizarnos, parar las guerras entre todos, terminará siendo no ya un acto de resistencia, sino la única forma de sobrevivir. No sé, pensémoslo juntos.








