La presencia y la contribución de las mujeres a la vida y al crecimiento de las comunidades eclesiales a través de la oración, la reflexión y la acción son realidades que enriquecen desde siempre a la Iglesia; más aún, constituyen su identidad. Sin embargo, nos hemos dado cuenta, especialmente durante la preparación y la celebración del Sínodo, de que no hemos escuchado lo suficiente la voz de las mujeres en la Iglesia y de que esta tiene todavía mucho que aprender de ellas.
Es necesario escucharse recíprocamente para «desmasculinizar» la Iglesia, porque la Iglesia es comunión de hombres y mujeres que comparten la misma fe y la misma dignidad bautismal. Al ponernos verdaderamente a la escucha de las mujeres, los hombres nos abrimos a alguien que percibe la realidad desde una perspectiva distinta y, así, nos vemos impulsados a revisar nuestros proyectos y prioridades. A veces nos sentimos desorientados. En ocasiones, lo que escuchamos es tan novedoso, tan distinto de nuestro modo de pensar y de ver, que nos parece absurdo y nos sentimos intimidados.
Pero esta desorientación es sana; nos hace crecer. Se requieren paciencia, respeto recíproco, escucha y apertura para aprender verdaderamente unos de otros y avanzar como un único Pueblo de Dios, rico en diferencias pero que camina unido.
Precisamente por esto, quise pedir a una mujer, una teóloga, que ofreciera al Consejo de Cardenales un itinerario de reflexión sobre la presencia y el papel de las mujeres en la Iglesia. El punto de partida de este recorrido es la reflexión de Hans Urs von Balthasar sobre los principios mariano y petrino en la Iglesia, una reflexión que ha inspirado el magisterio de los últimos pontificados en el esfuerzo por comprender y valorar la diferente presencia eclesial de hombres y mujeres.
El punto de llegada, sin embargo, está en las manos de Dios. Oremos al Espíritu para que nos ilumine y nos ayude a encontrar un lenguaje y un pensamiento eficaces para dirigirnos a las mujeres y a los hombres de hoy, tanto en la Iglesia como en el mundo, a fin de que crezcan la conciencia de la reciprocidad y la práctica de la colaboración entre ambos.
Ciudad del Vaticano, 8 de diciembre de 2023.
Dicasterio para la Comunicación - Librería Editora Vaticana.
