En una escena de la película El expreso de media noche, basada en hechos reales acaecidos a un joven norteamericano en 1970, el protagonista es detenido en Turquía por tráfico de drogas y en prisión pasa un auténtico calvario. Ya avanzada la narración, se produce una escena que le da la vuelta a la historia: mientras todos los presos giran alrededor de un punto central en una lúgubre sala, el joven decide girar en sentido inverso, contracorriente, y a partir de ese momento empieza su liberación.
Identificar la corriente no siempre es fácil, sobre todo en un nivel cultural. Es decir, ¿cuáles son los elementos que constituyen el caldo en el que uno está cocinándose como persona? Y si no los identifico, no podré saber si estoy de acuerdo con ellos, y menos aún combatirlos si es que no los comparto. Simplemente, me dejo llevar por la corriente.
Algunos adultos creen que la gente joven hoy lo tiene más difícil para defender sus ideas o su estilo de vida, pensando que la corriente es más fuerte que en tiempos pasados. ¿Es así? No lo sé. Está el caso de esos tres estudiantes noruegos que han diseñado una aplicación para el móvil cuya finalidad es impedir que el aparato los distraiga mientras estudian: cuanto más tiempo pases sin usar el móvil, más puntos acumulas, y luego los canjeas por entradas de cine, consumiciones en el bar, material escolar… La aplicación ha tenido éxito e incluso grandes empresas apoyan el proyecto. Conclusión: estos jóvenes han sabido identificar la corriente que los arrastra (dependencia del móvil) y ponerle remedio con las mismas armas que los atacaban.
Félix Mercado
Leer más