Los medios de comunicación y las redes sociales se han convertido en la principal alternativa del ocio juvenil.
Juan Pablo II, en una de sus últimas cartas a los periodistas, advirtió de que vivíamos en una época de comunicación global en la que «muchos momentos de la existencia humana se articulan a través de procesos mediáticos». Y así es. Hoy, los medios de comunicación y las redes sociales se han convertido en la principal alternativa del ocio juvenil y, por lo tanto, también en la «formación o deformación de su personalidad y su conciencia», como advierte el profesor y director pedagógico del colegio salesiano El Pilar (Madrid), José Carlos Fernández. Al tiempo que antes uno se pasaba presencialmente con los amigos, hoy se le suma (o resta) el dedicado al consumo de las distintas redes sociales, de la televisión o de series en el ordenador. Entre otras cosas.