Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.

Editorial Ciudad Nueva
   
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                    




articulo

CINE

José Luis Panero

Thérèse
Teresa de Lisieux, o Teresita del Niño Jesús, es el personaje que llena una película que llega a las pantallas de nuestros cines veinticinco años después de su estreno. Su director, Alain Cavalier, nunca antes había trabajado el tema religioso, pero desde que en su infancia leyera Historia de un alma, conservó la inquietud de hacer una película que tuviera por protagonista a esa extraña muchacha de familia burguesa, en una Francia católica que veía nacer con horror el naturalismo y el impresionismo. La breve historia de Thérèse Martin (1873-1897) es bien conocida. Siguiendo el ejemplo de una hermana suya, entró muy joven en un convento de carmelitas, superando la negativa de la madre superiora, que objetó su corta edad y su escasa salud, gracias a su ingenua osadía de apelar al Sumo Pontífice. Pero efectivamente, las condiciones de la vida conventual minaron la salud de la joven y la tuberculosis se la llevó a los 24 años de edad, en medio de unos sufrimientos que aceptaba «por amor a Jesucristo». Fue canonizada en 1927 Cavalier se limita a mostrar la existencia de este personaje a lo largo de una sucesión de estampas, sobre fondo negro, con cortes bruscos entre una secuencia y otra, con una austeridad muy acorde con la regla del Carmelo. Plantea la historia eliminando todo lo que puede resultar accesorio para resaltar la vocación de servicio de un alma sencilla. «Siento por ella simpatía e ironía al mismo tiempo. Creo que representa la época», declaró Cavalier cuando el estreno. De este film se dijo en su momento que «tiene una calidad de otro mundo», que su «simplicidad la califican de gran enigma en la acción de la gracia divina en nuestra vida ordinaria», que es extraordinaria «como obra de arte y como meditación sobre la espiritualidad», o que «emociona, seduce, confunde y en ocasiones atrapa con su belleza». En el Festival de Cannes de 1986 mereció un aplauso de veinte minutos, un premio especial del jurado y el consenso unánime de la crítica. Al año siguiente cosechó seis premios César (los Goya franceses).

Leer más



Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO

DÓNDE ESTAMOS

facebook twitter instagram youtube
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova