Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.

Editorial Ciudad Nueva
   
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                    




articulo

Limitado, luego único

Miguel Galván

Dicen que los límites son un obstáculo para llegar a la felicidad, luego hay que evitarlos. ¿Es así?
Es inútil disimularlo, la palabra «límite» no le gusta a nadie. Suena a prisión, a espacio angosto, a aire viciado. Hoy, más que nunca, no aceptamos los límites. Nos empeñamos en batir como sea, y por una fracción de segundo, el récord de una carrera, en superar con deportes de riesgo o con atrevidas excursiones turísticas los límites que nos hemos impuestos nosotros mismos, aun con el riesgo de jugarnos irresponsablemente la vida. No son aceptadas las limitaciones estéticas del cuerpo: unos labios algo estirados, una barriguita que le saca curvas a la camiseta, unos senos que ya no son tan firmes como en la juventud... Y aunque busquemos con mucho cuidado los vocablos para demostrar que comprendemos a las personas menos afortunadas, no nos gustan los límites de la inteligencia, tanto los que son provocados por una enfermedad como los que se diluyen en el anonimato social. En fin, que las limitaciones no nos gustan. Si alguien nos hace una observación a propósito de una limitación que tengamos, seguro que se lo vamos a retrucar inmediatamente, totalmente convencidos de que no nos entiende en absoluto. Y luego está el límite último, la muerte. Éste sí que no lo tragamos, y como no podemos derrotarlo, lo ignoramos. Pero paradójicamente, quizás en los límites se esconde el secreto de la vida. Algo así como la rana del cuento: cuando la besas se convierte en príncipe. En su desagradable figura queda contenido algo inmenso que hoy no valoramos. Los antiguos griegos, que tanto amaban la armonía, la atribuían justamente al límite. La perfección de un triángulo, por ejemplo, se puede percibir gracias al límite de sus lados; el sugestivo diseño de la Acrópolis lo podemos apreciar gracias a los límites de sus columnas y sus techos. También las realidades físicas podemos conocerlas porque experimentamos límites: sabemos cuando algo está caliente porque el calor está separado del frío. Toda separación marca un límite.

Leer más



Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO

DÓNDE ESTAMOS

facebook twitter instagram youtube
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova