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Asà se llama la iniciativa promovida por la sección juvenil de Religiones por la Paz y por su Consejo Internacional, ámbitos en los que participa el Movimiento de los Focolares junto a otros movimientos y entidades de otras religiones.
Para quien no lo conozca, Religiones por la Paz es el más amplio organismo multirreligioso que trabaja para la promoción de acciones comunes en favor de la paz.
La campaña se puso en marcha en el mes de noviembre y durará un año. ¿Cuál es el objetivo? Llegar a recoger cincuenta millones de firmas a favor de la paz y el desarme mundial para lograr la seguridad compartida. Cuando acabe ese plazo de un año, las firmas se presentarán al secretario general de la ONU, a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, a los jefes de estado y parlamentarios, etc.
La seguridad compartida es un nuevo paradigma polÃtico que contiene los amplios significados de la palabra “pazâ€� presentes en las enseñanzas de las grandes religiones. Sostiene que la actual interdependencia nos está pidiendo obrar de manera conjunta con el fin de proteger a nuestros semejantes y el planeta: «Hoy, mi seguridad depende de la de todos y, por tanto, nadie en el mundo está más seguro que el más vulnerable».
El pasado mes asistimos a un hecho histórico: el acuerdo entre Rusia y Estados Unidos para reducir su producción de armamento nuclear. Pero la realidad es que el gasto en armamento en 2008 fue de 1,46 billones de dólares, equivalente a 4.010 millones de dólares diarios (SIPRI). Desde 1998, el mundo ha aumentado en un 50% su consumo de armas; cuatro de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos) son responsables del 78% de las exportaciones mundiales de armamento; y se gastan 190 veces más en armas que en luchar contra el hambre, cuando bastarÃa el 10% de ese gasto para realizar los Objetivos del Milenio. Por todas estas razones, con la iniciativa «Abajo las armas» se pide: