Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.

Editorial Ciudad Nueva
   
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                    




articulo

«Jardinero» de Dios

Javier Malagón

Una historia que contar
En mi parroquia preparan a los niños para la primera comunión, pero el párroco me encomendó llevar el grupo de postcomunión. Acepté, no sin ciertos resquemores, porque resulta muy difícil, dado lo que implica: animar a niños y padres a seguir yendo a la catequesis. Siendo realistas, la mayoría deja de venir por la parroquia y eso siempre es un dolor, pues esa primera comunión a veces se convierte en la última. Me preguntaba cuál sería la mejor manera de animar a los niños a seguir viniendo, y sobre todo a seguir recibiendo la gracia del Señor a través de la Eucaristía. Dios me hizo ver que era imprescindible trabajar desde la catequesis también con los padres. Esto implicaba mucho más trabajo. Además, no tenía ni la experiencia ni las cualidades humanas suficientes como para “ganarme� su amistad y entusiasmarlos a que siguieran participando. Quería transmitirles lo que había experimentado dentro de la Iglesia, tanto en la parroquia como en el Movimiento de los Focolares. Quería ser el instrumento del que Dios se valiese para que experimentasen que Él los ama inmensamente y que les ha dado el regalo de la Iglesia para tener en ella su familia. Me propuse amarlos en los pequeños detalles, poniendo mi mirada en María que está atenta a todo, como aquel sufrimiento de los novios de Caná. Una madre, por ejemplo, que se sentía muy sola y poco arropada por sus familiares, me agradeció emocionada que hubiese llamado para interesarme por su hija, a la que iban a operar. Además, las siguientes reuniones de catequesis las hicimos en su casa para que se sintiera acompañada por nosotros. Una de las iniciativas para que los padres se sintieran acogidos y se relacionasen entre sí fue fomentar momentos de encuentro. Se me ocurrió organizar una excursión-convivencia. Me costó mucho animar a los padres: cuando unos se apuntaban, otros se daban de baja con cualquier excusa. Estos cambios me trastocaban lo organizado y me dolía, porque ya había alquilado un microbús y si no reunía a un número determinado, la excursión se tendría que suspender. Muchas llamadas a unos y a otros me tuvieron ocupado toda esa semana. La excursión era un sábado y la mañana del viernes había muy pocas personas. Me sentía desanimado y solo; tampoco recibía apoyo por parte de mis compañeros catequistas. Pero cuando renuncias por completo a tu voluntad con tal de hacer la de Dios, aun siendo completamente distinta, Él efectúa el milagro. Durante la tarde del viernes unos cuantos padres me llamaron, animados y convencidos, para apuntarse con sus hijos a la excursión; llenamos las 30 plazas del microbús.

Leer más



Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO

DÓNDE ESTAMOS

facebook twitter instagram youtube
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova