Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.

Editorial Ciudad Nueva
   
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                    




articulo

La fuerza del renuevo

Javier Rubio

Con este título, jóvenes de las parroquias conquenses han puesto en escena un musical que actualiza la figura de san Julián, segundo obispo de la diócesis. Hablamos con José Antonio Fernández, director de la obra.
Sentado en una butaca del Auditorio de Cuenca, en sesión vespertina, me espero una función que promete, pues las referencias y el contexto son favorables. “La fuerza del renuevo”, que así se llama el musical que voy a ver, recoge y actualiza un trabajo realizado hace diez años, en ocasión de una efemérides, y puesto al día por otra efemérides: el octavo centenario de la muerte de san Julián, segundo obispo de Cuenca. Una puesta en escena a cargo de gente sin trayectoria profesional en su mayoría, y todos muy jóvenes. Transcurren las dos horas que dura el espectáculo y antes de salir a la calle, en el vestíbulo del auditorio, ahí están los mismos músicos, cantantes y bailarinas que poco antes evolucionaban encima del escenario. Quieren vender su disco, claro, pero sobre todo quieren entablar relación con el público. ¿Quiénes serán estos jóvenes que tanto empeño han puesto en la representación? «Son jóvenes de nuestras parroquias –me cuenta José Antonio Fernández–, chicos y chicas que cantan en nuestros coros, monitores de nuestros campamentos, todos enamorados de la música. Fueron invitados a un casting (al que acudieron cerca de 60 chavales/as) y en una sola tarde se eligieron a todos los actores, cantantes, músicos y bailarines. ¡Gente genial! Cristianos alegres y con ganas de contagiar la alegría a todo el que se deje». Lo expresa con el mismo entusiasmo del que habla. José Antonio, en sus años mozos, intervino en la creación de esta obra; diez años después la está dirigiendo. Me resulta chocante ver a un párroco metido en esta faena, pero es que tiene larga trayectoria al respecto. «A los siete años –dice– me abracé a una guitarra, luego (espero que ésta no se volviese celosa) me hice íntimo amigo del piano y del órgano; luego vinieron los estudios en el conservatorio, etc. Tenía unos 11 años cuando un seminarista mayor de mi diócesis (sólo recuerdo que era de Mallorca) me escribió unas anotaciones para iniciarme en el acompañamiento del canto litúrgico con el armónium; como título de aquel folio, que lo tengo grabado a fuego en la memoria, unas palabras de la sagrada escritura: “Para ti es mi música, Señor”, Desde entonces he intentado que todos mis trabajos musicales tengan como principal meta y fin al Señor. Y ¡qué suerte! Al caminar hacia ese fin ¡¡te vas encontrando a tanta gente!!». Debo reconocer que aquel frío día de enero en que asistí a la representación, al acabar la función el público salía serenamente contento, y me pregunto si ésa es la intención que subyace en este musical. ¿Será la juventud de los actores?, ¿serán la forma en que trabajan?, ¿será que este personaje de hace ocho siglos tiene algo que decirnos?… «Será que Julián, nuestro obispo, es un personaje de hoy –interviene José Antonio sin pensárselo–. Es un tipo cercano, solidario, tolerante, comprensivo, amigo, jovial… de una sencillez contagiosa. Creo sinceramente que es esto lo que cautiva a la gente».

Leer más



Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO

DÓNDE ESTAMOS

facebook twitter instagram youtube
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova