Estimados clientes.
Desde abril de 2024, la revista Ciudad Nueva se ha fusionado con la revista Ciutat Nova, dando lugar a la revista LAR
Esta página sigue activa para acceder a todos los números de la revista Ciudad Nueva.

Editorial Ciudad Nueva
   
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                    




articulo

De la vida misma: Ese niño tan deseado

Rosa María Cigna

Pequeñas historias reales que dan testimonio de que, aunque no se note, existe «otra sanidad».
Casi a punto de enfadarme le digo a mi amiga: «Mira, yo no soy ginecóloga». Ella me está hablando de un matrimonio conocido suyo e insiste: «¡Bueno, pero escúchame! Es que están a punto de separarse, ¿sabes?». El problema de la pareja es que llevan casados varios años y los hijos no vienen. Ella se había dejado convencer por su médico y fue a un centro donde le hablaron de muchas cosas, muchas técnicas... Está confundida, y para colmo su marido no quiere saber nada de nada de esas historias. Él es una persona muy religiosa y dice que, si Dios quiere, los hijos llegarán. Pero ella quiere un hijo a toda costa. Soñaba con él desde que era niña, cuando jugaba con sus muñecas. Y cuando se casó, sólo pensaba en una casa llena de niños... ¿Acaso tendrá que dejar de alimentar ese sueño? Ahora ni siquiera hablan del tema, porque él enseguida la corta. Y tampoco quiere que vaya a ese centro. ¿Por qué hacía caso a sus amigas? «Pero yo no soy ginecóloga», le vuelvo a decir a mi amiga. Y ella vuelve a insistir: «Venga, tú eres médico y tienes mucha experiencia. Siempre podrás escucharlos y darles un consejo». Y al final vienen a verme. No la pareja, sino mi amiga y su amiga, porque él no quiere saber nada de médicos. Además, él sabe que soy católica, mientras que él es pentecostal. Hablamos; escucho atentamente a la señora y luego le doy algunos consejos respecto a sus problemas de conciencia, y también le doy ánimos. Al volver a casa se lo cuenta todo a su marido y él empieza a alabar a Dio a gritos, según su costumbre. Y la paz vuelve al hogar, pues piensan que mis consejos, que respetan su deseo de ser fieles a su credo, son lo indicado para hacer lo que Dios quiere... Un mes después la prueba da positiva. ¿Por qué lloras? Era una chica guapa, tenía el pelo negro, largo y rizado. La vi en el pasillo del hospital, cuando fui a ver a un amigo. Lloraba, lloraba y estaba sola. Noté su mirada desesperada y entonces me acerqué: «¿Por qué lloras?». A lo mejor fui imprudente; de hecho lo pensé. Y es que no es fácil entablar una relación, y además podía mandarme a cualquier parte. Fijándome en su mirada, me di cuenta que podía tratarse de una toxicómana. Sin embargo, me respondió. Nos sentamos y me contó toda su vida. Su verdadero padre estaba en la cárcel; su madre tenía una relación con uno que se dedicaba al tráfico de droga; ella se pinchaba desde hacía tiempo... En su vida había habido de todo: droga, prostitución... Ahora tenía relación con un muchacho que también era drogadicto... Así empezó nuestra amistad. Yo iba a verla, le llevaba algún regalito, y ella, por darme gusto, decía que estaba dejando de pincharse.

Leer más



Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO

DÓNDE ESTAMOS

facebook twitter instagram youtube
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova