Una síntesis de la historia de Familias Nuevas en estos 50 años de la mano de dos de sus protagonistas, Pilar Orduna y Antonio Santos, testigos del desarrollo de este movimiento en España.
La difusión de los Focolares había permitido a muchas familias conocer la espiritualidad de la unidad, suscitando en ellas el deseo de centrar su vida en el Evangelio. Pero el nacimiento de un movimiento específico para la familia se remonta al 19 de julio de 1967, fecha en que Chiara lo propuso a un grupo de focolarinos casados. La respuesta fue inmediata y en muchos países florecieron iniciativas al respecto.
Aquí, en España, concretamente en Barcelona, matrimonios como Carmen y Ramón, Montse y Ernest, Paquita y Mariano, Conchita y Manolo están entre los que en 1968 participaron en el primer encuentro internacional de Familias Nuevas. Ese mismo año y también el siguiente, muchas familias participaron en la Mariápolis y ellas son la base de Familias Nuevas en España. Surgieron después grupos de familias que vivían el amor recíproco con los hechos y que se alimentaban de las cartas y los discursos que Chiara había dirigido a los casados. Se iban formando en un estilo de vida que trasmitía el focolar, cuya base está en una elección personal de Dios. Después se hicieron necesarios los encuentros específicos para las familias. Fue un periodo de fundación durante el cual Jesús se mostraba en la alegría y también en el dolor. Una modalidad de encuentros fueron los de novios ya desde 1974, de donde surgieron las familias que hoy llevan adelante el Movimiento Familias Nuevas en España.
Antonio Santos, uno de los pioneros, recuerda la primera “escuela de familias” que se realizó en España. Fue en 1979, en El Escorial, y la llevaron adelante Anna Maria y Danilo Zanzucchi, lo responsables internacionales de Familias Nuevas. «Aquella escuela –dice– hizo que en los años sucesivos fueran creciendo el número y el compromiso de las familias. Ya en el primer Family Fest (Roma, 1981), que fue como la salida a vida pública de este movimiento, participaron cerca de 600 españoles. Volvimos marcados por las palabras de Chiara y por las del Papa. Ese discurso de Chiara y el del 1967 siguen siendo referentes fundamentales para Familias Nuevas». «Ese período –continúa– se caracterizó por una explosión de vida. Nacían vocaciones, la economía se vivía de un modo diferente y empezamos a poner en común casas, capacidades humanas, tiempo... Surgió una comunidad de familias que aún perdura».
En esos años se realizan una serie de congresos internacionales en los que nunca faltan familias españolas: el “Jubileo de la Familia”, la jornada “Toda vida pide amor” de Florencia, el congreso de familia y educación “Jesús Maestro”, o el congreso “Familia y sociedad” en el que las familias españolas presentaron su testimonio de comunión con el título “Muchas familias unidas”. En cierta ocasión, le llegaron a Chiara dos álbumes con fotografías de niños adoptados por nuestras familias, y entre ellos estaban los de una familia sevillana, Mari Loli y Juan Manuel. Fue el inicio de la labor social en forma de apadrinamientos, que también se conoce como “adopciones a distancia”, y que hoy ofreciendo ayuda a más de 18.400 pequeños en todo el mundo.