Estados Unidos y China han vuelto a hablarse tras varios meses de frialdad. El secretario de estado norteamericano, Antony Blinken, tuvo un cara a cara de casi media hora con el presidente chino Xi Jinping y los vértices del gobierno y del partido. El objetivo era restablecer los canales diplomáticos y la comunicación, a fin de evitar que los contrastes políticos y comerciales entre ambos vayan degenerando.
Antony Blinken, remitiéndose al acuerdo al que ambos países llegaron en noviembre pasado durante la última cumbre del G20 en Bali, esta vez manifestó el consenso sobre la necesidad de estabilizar unas relaciones que estaban congeladas desde el mes de febrero. Esto se traduce en la disponibilidad de ambos países para gestionar sus rivalidades de una forma responsable y mantener los canales de comunicación abiertos, con el fin de que la competitividad no degenere en conflictos cuando no sea posible conciliar sus posiciones. Ambos países, pues, tratarán de llevar a cabo lo que los presidentes Xi Jinping y Joe Biden habían hablado en su encuentro bilateral durante el G20 en Bali; es decir, gestionar con eficacia las divergencias y promover el diálogo y la cooperación.
Tanto a Estados Unidos como a China les interesa esta distensión en sus relaciones. La rivalidad geopolítica entre las dos potencias ha ido en aumento en los mares asiáticos, donde sus respectivos ejércitos se encuentran cada vez con más frecuencia, si bien a ninguna de las partes le interesa que se produzca una escalada. Además, China está recuperándose de la pandemia a un ritmo más lento de lo que esperaba, sus tasas de desocupación juvenil han crecido de modo imprevisible y está experimentando cierta reticencia por parte de los inversores extranjeros.
Durante la reunión de siete horas y media que mantuvieron Antony Blinken y el ministro de exteriores Qin Gang, que los observadores han descrito como amable y constructiva, se habló de mejorar los contactos entre ambos pueblos con intercambios culturales (favorecer el movimiento de estudiantes, académicos y hombres de negocios) y el aumento de vuelos entre ambos países, lo cual comporta rediseñar la cuestión de los visados y aumentar los vuelos comerciales. Qin Gang por su parte se comprometió a visitar Estados Unidos próximamente. Y ambas partes han manifestado su empeño en seguir avanzando en sus relaciones bilaterales con el apoyo de un grupo específico para afrontar cuestiones técnicas.
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