Cada año millones de personas cruzan las fronteras de la Unión Europea. En 2022, de todos los turistas mundiales que han viajado al extranjero, el 65% vino a Europa, lo cual significa que el espacio Schengen es el área más visitada del mundo. La Comisión Europea ha emitido el segundo informe anual sobre este asunto, en el que destaca los retos y las buenas prácticas, además de los sectores que requieren una intervención prioritaria, como es el control de las fronteras externas, la política sobre los visados, las repatriaciones, la cooperación entre las policías, los sistemas informáticos y la protección de datos. Entre los avances, señala la adhesión de Croacia al espacio Schengen, una estrategia plurianual para el control integrado de las fronteras, o la puesta en marcha del nuevo sistema de información Schengen.
En marzo del año pasado inició su andadura un nuevo Consejo Schengen con el objetivo de garantizar las estrategias y la operatividad, y en junio fue nombrado un coordinador. Herramientas como el barómetro Schengen y unas evoluciones más sólidas permiten obtener un mejor conocimiento de cómo es la situación y cómo funciona el espacio Schengen en los distintos países miembros.
En marzo de este año la Comisión Europea ha definido la primera estrategia europea para el control de las fronteras, y el mismo mes ha entrado en funcionamiento un sistema de información (SIS) renovado, que es el primer paso para que los sistemas informáticos puedan interactuar a gran escala en los sectores de la justicia y de los asuntos internos, aspecto fundamental para que Schengen sea más seguro y la Europol se coordine mejor.
De cara al futuro este informe invita a fijarse en las prioridades con el fin de garantizar el buen funcionamiento del sistema Schengen, teniendo en cuenta la intervención en sectores prioritarios. En primer lugar, es necesario consolidar la gobernabilidad del sistema, mediante un nuevo cuadro de análisis, con recomendaciones para que cada país refuerce sus capacidades operativas. También es necesario reforzar las fronteras externas de la Unión Europea, sirviéndose de la nueva visión estratégica para un control integrado. A esto se añade una mejora en los procedimientos de repatriación, según las recomendaciones de la Comisión para que haya un reconocimiento recíproco en las decisiones de repatriación y sean más rápidas. También hay que reforzar la seguridad interna del espacio Schengen con el fin de combatir la criminalidad organizada y el tráfico de estupefacientes, y para ello se requiere una mayor cooperación policial y mejores mecanismos para compartir información. Por último, la Comisión Europea invita nuevamente al Consejo a reforzar la unidad europea y permitir la plena adhesión de Rumanía y Bulgaria en el espacio Schengen.
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