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Arantza Echaniz


La película Al cruzar el límite (1996) refleja diferentes modos de entender la profesión y los límites en el ejercicio de la misma. Habla de ética médica y ética en la investigación, pero hay enseñanzas que sirven para la ética de cualquier disciplina. En clase suelo utilizar una de sus escenas para resumir la ética de las profesiones. En esa escena aparecen tres personajes: un médico de urgencias (Hugh Grant), el director del hospital (Gene Hackman) y la recepcionista del hospital, que conoce lo que está sucediendo.
Explico el contexto. Guy, médico de urgencias, un día atiende a un vagabundo con unos síntomas extraños, que acaba muriendo y sus informes desaparecen. Investiga y descubre que en las plantas superiores del hospital están experimentando con seres humanos en busca de una cura para personas parapléjicas. Para ello secuestran a personas que viven en la calle y algunas acaban muriendo sin que nadie las eche de menos. A Guy lo expulsan del hospital, pero sigue investigando. Justo antes de la escena, lo secuestran y le hacen creer que se ha quedado parapléjico, pero recupera la lucidez y logra escapar. En el ascensor forcejea con el guarda de seguridad, que pierde el conocimiento, y Guy coge su arma. Ahí comienza la escena.
Vemos las dos caras del fenómeno moral: la ética teleológica (la cara del bien) frente a la ética deontológica (la cara del deber y las normas). Guy representa la cara del deber y el director la cara de la felicidad, cayendo en “el fin justifica los medios”. Guy recrimina al director que ha olvidado el bien interno de la profesión (toda profesión cumple un bien específico que la legitima y da sentido). En el caso de la medicina serían los fines señalados por investigadores del Centro Hastings (Nueva York): 1) Prevenir enfermedades y lesiones, promover y conservar la salud; 2) Aliviar el dolor y el sufrimiento; 3) Atender y curar a los enfermos y cuidar a los incurables; 4) Evitar la muerte prematura y procurar una muerte tranquila. Guy apela también al Juramento hipocrático (primer código deontológico de la medicina): “Usted no puede hacerlo. Es médico e hizo un juramento”. El juramento dice: “Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y, a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia”.
La escena también muestra dos de los problemas éticos de la profesión: la corrupción (priorizar los bienes externos –fama, prestigio, poder, etc.– frente al bien interno) y el corporativismo (defender el interés del grupo por encima del interés general, el bien común). Todo el que sabía qué ocurría y callaba, en esta escena representadas por la recepcionista del hospital y el guarda de seguridad, también son responsables de los hechos.

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