Esta pregunta se la están haciendo muchas personas ante la tendencia al alza del euríbor en 2022, que ha pasado del -0,477% en enero al 0,287% en mayo, y se prevé que seguirá elevándose poco a poco en los próximos meses dado que el Banco Central Europeo ya está anunciando la progresiva subida de los tipos de interés. Sin duda es un planteamiento que acabaremos haciéndonos todos los que tenemos contratada una hipoteca a tipo variable pues, aunque un tipo fijo inicialmente es más alto que el que tengamos ahora, siempre es más seguro y, en el futuro, puede merecernos la pena si el euríbor sube demasiado.
Ahora bien, modificar una hipoteca para que el tipo de interés sea fijo conlleva unos gastos, de modo que para saber si nos conviene esa variación tendremos que analizar la situación concreta de nuestro préstamo hipotecario y valorar hasta qué punto nos afectarán las previsibles subidas del interés. Hacer esos cálculos no es fácil para el común de las personas, por tanto no está de más tener unas nociones generales que nos orienten en esta cuestión.
Si pensamos en cambiar nuestra hipoteca a tipo fijo, lo podemos hacer de tres formas distintas:
La más económica es la novación. O sea, proponer a nuestro banco modificar de mutuo acuerdo nuestra hipoteca cambiándola a un interés fijo. El único gasto aplicable será la comisión bancaria que hayamos pactado. Si no la hay, no tendremos gasto alguno, pero dependerá del interés fijo que el banco nos ofrezca, de forma que no sea demasiado superior al que nos oferten otros bancos.
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