El ataque ruso y la consiguiente guerra en Ucrania vienen dominando los informativos desde hace meses. Tanto que algunos observadores dicen que se le está dando demasiado espacio comparándola con otras guerras. Tal puntualización no quiere decir que los sucesos de este terrible conflicto y sus dramáticas consecuencias humanas, económicas, políticas y ambientales no deban ser contadas, documentadas y conocidas. Por supuesto que sí. Más bien pone el acento en que otras situaciones análogas que hay en el mundo no llegan a tener igual tratamiento en los espacios informativos.
Sin duda el conflicto ruso-ucraniano nos afecta directamente, no solo porque se desarrolla geográficamente en territorio europeo, sino sobre todo porque nos implica directamente en la guerra mediante la aplicación de sanciones y el envío de ayuda militar, además de una posible participación activa, que podría desarrollarse de forma imprevisible.
Sin embargo, la destrucción violenta, la matanza de vidas inocentes, las migraciones masivas, los graves daños económicos y ambientales no son patrimonio exclusivo de esta guerra. Son las terribles características de tantos otros conflictos con variada intensidad activos durante estas dos primeas décadas del nuevo milenio. Se calcula que el año pasado había unos sesenta conflictos armados. Desde los más conocidos y más cercanos geográficamente en lo que se denomina Mediterráneo ampliado (Libia, Siria, Palestina o Yemen), hasta los menos conocidos porque se habla menos de ellos: Somalia, Etiopía, Eritrea o la República Democrática del Congo. De este último supimos algo cuando el embajador italiano y su escolta fueron asesinados en febrero de 2021.
Si nos fijamos también en Asia, encontraremos más casos. En Afganistán la retirada de la misión internacional ha dejado lugar a una progresiva guerra civil a base de atentados y represión. En Myanmar el golpe militar derribó con violencia una frágil democracia. Pakistán está enfrascado tanto en una guerra interna contra el terrorismo de las zonas noroccidentales como en una tensión con la India que dura décadas. Y hay más conflictos.
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