–Un ámbito profesional muy masculinizado y también con mucho cansancio…
–Exacto. El filósofo Byung–Chul Han explica que antes vivíamos en una sociedad disciplinaria, llena de normas, leyes y explotación por parte de terceros, que generaba locos y criminales. La sociedad actual, en cambio, se basa en el rendimiento, es mucho más eficiente y ya no estamos esclavizados por otros, sino que nos exprimimos a nosotros mismos. Esta sociedad produce personas deprimidas y fracasadas. Byung–Chul Han la llama sociedad del cansancio… Después de treinta años de carrera decidí poner mi experiencia al servicio de las empresas y las personas acompañándolas en las estrategias de diversidad e inclusión.
–Convencida de que es necesaria una transformación.
–Antes construíamos iglesias y catedrales, hoy construimos fábricas y edificios de oficinas. Nuestra vida gira en torno al trabajo. Aquí es donde entra mi sueño: si la religión fue capaz de transformar la sociedad, ahora, transformando las organizaciones, ¿no seremos capaces de volver a cambiarla? Debemos crear entornos laborales en los que poder desarrollar nuestras capacidades como seres que hacen, pero también sienten; como personas que hacen, pero también son. Esto es lo que yo entiendo por transformación, y todos tenemos una responsabilidad.
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