me permito opinar…
A propósito del artículo «¿Estamos llegando al neutro?» publicado en el número de mayo, quiero decir que me parece muy acertado porque deja clara la visión cristiana sobre el tema tratado. Aun así me gustaría hacer algunas precisiones.
En la Ideología de Género se aprecian cuestiones que van mucho más allá de la Doctrina de la Iglesia. Siempre desde el respeto a la dignidad de toda persona, esta previene contra ella no porque sea un ataque a la fe, o pueda confundir dogmas y cuestiones religiosas. Lo hace porque atenta contra la naturaleza humana. Santo Tomás definió el precepto sobre el que se basa la ley natural: haz el bien y evita el mal. En este precepto nos podemos encontrar todos y es la base de todo dialogo, no hace falta profesar ningún credo religioso.
La historia de la ley natural se corresponde con la búsqueda de la humanidad para dotarse de unas reglas para la vida social válidas para todos. Por eso la ley natural ha sido el fundamento del Derecho Natural. Los filósofos y juristas de la antigüedad y la escuela clásica lo concibieron como «un cuerpo de reglas eternas, absolutas, universales e inmutables, establecidas por la razón natural humana». Por lo tanto, atentar contra la ley natural, no es atentar contra una doctrina o una moral determinada.
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