En el contexto internacional que estamos viviendo, el tema del cuidado es más actual que nunca. Por eso, Atreverse a cuidar ha vuelto a ser, un año más, el lema de la Semana del Mundo Unido, celebrada del 1 al 7 de mayo. Pero este año, nuestros cuidados se orienta a la ecología integral. ¿A qué nos referimos con este término? Pues a algo que escribió el papa Francisco en la encíclica Laudato si: debemos alcanzar una conversión ecológica que no solo cuide del medio ambiente, sino también de las personas y los pueblos. Empezando por los más vulnerables.
Durante estos siete días de mayo, personas de distintas partes del planeta nos han mostrado, con creatividad y pasión, la riqueza de vida que las caracteriza y cómo van andando el camino hacia la fraternidad universal. Algo que no suena sencillo en el contexto de guerra que estamos viviendo en Europa, que por desgracia no es algo nuevo. Cuando surgió la idea, hace casi 27 años, de dedicar una semana anual a involucrar a la opinión pública en esto del mundo unido, hacía menos de un año que había terminado uno de los más sangrientos genocidios del siglo XX, el de Ruanda, y en Europa se lanzaban todavía bombas en los Balcanes. En aquel momento la fraternidad habría podido parecer un absurdo, pero los Jóvenes por un Mundo Unido quisieron profundizar en las actividades que se estaban llevando a cabo para sostener el camino hacia la unidad en los contextos más variados: barrios, escuelas, lugares de trabajo, en situaciones de fragilidad y abandono, y también de guerra. Y, desde 1995, vienen haciendo una propuesta de paz a las ciudades, instituciones y medios de comunicación.
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