Estamos en abril, el mes dedicado al libro. El 23 de abril fue elegido por la UNESCO como Día Internacional del Libro porque en esa fecha de 1616 fallecieron Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. La propuesta fue realizada por la Unión Internacional de Editores para fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual.
En los museos encontramos muchas obras en las que aparecen los libros. El Bosco, Tiziano, Rembrandt, Velázquez, Goya, Van Gogh, Picasso… los representan en retratos, escenas religiosas y de género, en cuadros con personajes infantiles y adultos, o acompañando a apóstoles, santos, sabios y bufones.
El significado que puede tener el libro en las composiciones artísticas es muy variado. Puede ser fuente de aprendizaje, como en la obra de Murillo Santa Ana enseñando a leer a la Virgen (1665). La escena alude a un episodio de la niñez de la Virgen transmitido por los evangelios apócrifos. El pintor muestra la vida cotidiana de una madre que ha dejado la costura para enseñar a su hija. En el espacio arquitectónico formado con columnas aparecen dos ángeles que se disponen a colocar sobre la niña una corona de flores. Detalles como el cesto de costura que vemos en primer término y la guirnalda de flores que llevan los ángeles revelan la maestría del artista.
Los libros pueden representarse como instrumento de trabajo de un oficio o profesión. Es el caso de El cambista y su mujer, de Marinus, El bufón con libro, de Velázquez, o en El bibliotecario, de Giusseppe Arcimboldo (1566). El artista italiano es uno de los más originales del Renacimiento, trabajó para la corte de los Habsburgo en Viena y Praga y ha pasado a la posteridad por sus extraños retratos, realizados con frutas, flores, vegetales, animales, libros... El pintor relaciona cada personaje con los elementos que lo definen, en este caso pinta al bibliotecario con hojas de papel y tomos de libros. Este cuadro podría ser el retrato de Wolfgang Lazius, el historiador de la corte, y personaje de múltiples talentos: medicina, física, cartografía, historia… La figura está formada literalmente por libros, crea los rasgos y la pose con diferentes objetos que forman parte de una biblioteca: libros, papeles, marcapáginas, colas de animales que se utilizaban para quitar el polvo de las estanterías. De esta manera da forma a un hombre que con un brazo aprieta unos libros como queriéndolos esconder debajo de su capa. Un libro un poco ladeado forma la mejilla del personaje y la cinta de su cierre la oreja, los dedos son papeles que sobresalen entre las páginas de un libro, los ojos son unas llaves y las barbas son las colas de animales, la cortina del fondo encima del montón de libros se convierte en su capa. Cada uno de los objetos está pintado con gran realismo y meticulosidad de miniatura.
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