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La magia de un buen libro

Anna Ramogida

Leemos para saber que no estamos solos


Recuerdo que en verano, cuando era pequeña, me escondía bajo la mesa de la terraza de mi casa y ahí leía aquellos libros grandes que mi padre les había comprado a mis hermanos mayores. Me gustaban aquellas páginas amplias que casi no podía pasar con mis manitas. Luego fui creciendo y aprendí a tenerlos entre mis manos. Al leerlos una y otra vez me sentía protegida. A veces me sigo viendo ahí, tendida en el suelo a los pies de la cama, o leyendo al sol en el balcón, mientras mi madre me llamaba: «¿Dónde se habrá metido esta niña?». Yo no respondía, estaba en mi mundo fantástico y no quería salir de él.
La magia de un buen libro nos edifica por dentro. En la escuela elemental intercambiábamos libros de la biblioteca de clase. Me brillaban los ojos cuando me llegaba el turno de elegir el que me iba a llevar. Y ese encanto se me ha quedado para siempre, incluso con lo libros que luego he tenido que leer por obligación en los cursos superiores.
¿Qué quiere decir «leer un buen libro»?, ¿qué se entiende por «bueno«? Quizás sería más exacto decir: «un libro que me gusta»… Los libros que  más me han gustado los he leído más de una vez, como si fueran una cura, cuando he tenido necesidad de una especial dosis de belleza. La sustancia de una obra bella (cuadro, escultura, música, libro…) ¡tiene propiedades terapéuticas!
La frase de C. S. Lewis «leemos para saber que no estamos solos» ha colmado mi corazón con el convencimineto de que un buen libro es un óptimo compañero de viaje. Hace ya unos años estaba junto a mi padre en el hospital, en el último tramo de su vida terrena. Era de noche y no quise dejarlo solo. Oía su respiración mientras yo a ratos rezaba y a ratos leía una hermosa novela de Émile Zola, El paraíso de las damas. Esa novela me cogió, me dio quietud. La noche era larga y yo necesitaba compañía para estar despierta… Fueron momentos muy duros pero muy dulces a la vez, porque es verdad que un buen libro puede ser como un amigo al que le confías tus emociones, tus miedos y los sentimientos que a veces te pueden.

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