¿Cómo se vive la guerra desde Moscú? No es fácil hablar del enfrentamiento entre David y Goliat cuando te encuentras en la parte de Goliat sin quererlo. Quizás esta noche las tropas rusas entren en Kiev. ¡Dios mío!
Es una locura, un crimen. Muchos ciudadanos rusos, además de dolor, sentimos vergüenza, un oscuro sentimiento común de culpa. Lo más triste, aparte de la violación del derecho internacional, es la barbarie de víctimas. Probablemente son miles en ambas partes, pero pueden aumentar exponencialmente. Y luego la destrucción, la ruina, la desesperación, huir del sitio donde naciste, el llanto de niños, mujeres y hombres inocentes.
¿Qué puedes decir cuando sabes que estás en la parte equivocada y te preguntas qué hacer para pararlo? Desde hace años en Rusia casi todos los periódicos, radios, televisiones y sitios web demonizan Ucrania y Occidente, propagando la nueva ideología estatal del patriotismo, una ensaladilla rusa de nostalgia soviética, imperialismo y estalinismo. La escasa y tímida oposición cada vez está más perseguida. Los pocos canales YouTube y sitios Web de información que no están sometidos al gobierno tienen que poner en grandes caracteres: «declarado agente extranjero por el gobierno federal». Hay leyes que penalizan la «falsificación de la historia», o sea, cualquier interpretación que no sea la oficial. Ahora están prohibidas expresiones como guerra, invasión o víctimas civiles. Se trata de una «operación militar para liberar y desnazificar Ucrania». Las redes sociales, los teléfonos fijos y móviles y la mayor parte de las aplicaciones de mensajería son controlados. Internet funciona más lentamente.
Desde el inicio de la operación militar, en Moscú y otras ciudades algunos manifestantes han salido a la calle con carteles o gritando «no a la guerra», unos cuantos miles han sido detenidos, encarcelados, procesados, condenados y multados. Los estudiantes que participan en esas manifestaciones son expulsados de la universidad y los trabajadores despedidos. Y los exponentes más conocidos de la oposición reciben la visita de agentes de la policía advirtiéndoles de no participar en ninguna manifestación pública.
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