Las fuerzas digitales están remodelando la sociedad y la economía en todo el mundo. No son intrínsecamente buenas o malas, son fuerzas irrefrenables. Sería insensato intentar detener el tsunami digital que está a punto de impregnarlo todo. Nuestro interlocutor es el ingeniero Fadi Chehadè: «No creo que haya una infraestructura en el mundo que pueda promover la unidad de la humanidad tanto como internet. Lo que se hace y lo que podría hacerse por el bien común es inconmensurable. Pero no se ha invertido lo suficiente en la creación de commun, de bienes comunes, término legal que indica lo que está a disposición de todos en la Red, de forma gratuita». Y es que el poder mundial se concentra en manos de pocos y privados. Es necesario que crezca en todos la conciencia.
–Internet en pocas palabras...
–Cuando se concibieron los primeros protocolos de Internet se eliminó la idea de las fronteras nacionales e internacionales y de las jurisdicciones legales, existentes desde hace dos siglos. Por eso cuando hoy una empresa como Google toma una decisión en una esquina de la pequeña localidad de Silicon Valley (California), involucra a los niños en Namibia y en cualquier otro lugar del mundo. Y esto puede ser un problema o una oportunidad. Yo lo veo como una gran oportunidad. De hecho la pandemia de coronavirus ha transformado rápidamente Internet en la infraestructura más decisiva del planeta, permitiendo a personas, empresas, instituciones educativas y culturales, incluso sanitarias, mantenerse conectadas en pleno confinamiento, funcionando como tejido conector para gran parte de la interacción y la actividad mundial, evitando el colapso total.
Pero debemos preguntarnos: ¿cómo en una era de crecientes divisiones políticas, económicas y sociales se ha mantenido una sola Internet que conecta al mundo entero? ¿Y cuál es el mejor modo para seguir protegiéndola?
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