Oscar Schindler tenía una lista que Steven Spielberg dio a conocer a los millones de espectadores que vieron su película. Muy modestamente yo tengo la mía, y con alguna otra engrosa las intenciones que elevo al Padre Eterno en petición de intercesión. Los nombres de Schindler eran reales, los míos, por razones comprensibles, son ficticios. Ahora me piden que saque la lista del cajón, no sé muy bien por qué, y con mucho dolor lo hago, pidiendo perdón por el atrevimiento.
Marco. Una persona discapacitada. Se presenta de largo en largo en la puerta de la parroquia para pedir. Viene de un pueblo cercano. Está separado y tiene una hija, sin techo donde cobijarse. Su necesidad, la última vez que lo encontré, además de una casa donde albergarse, consistía en resolver unas dificultades burocráticas para regularizar su situación en Servicios Sociales.
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