Los ataques informáticos y la criminalidad informática van en aumento en toda la Unión Europea, ya sea en número como en tipología. Hay sectores críticos como el transporte, la energía, la sanidad o las finanzas que cada vez dependen más de la tecnología digital para gestionar sus principales actividades. Si bien, por una parte, la digitalización ofrece enormes posibilidades y soluciones a muchos de los retos que debe afrontar la Unión Europea, como ha ocurrido últimamente durante la crisis generada por la pandemia de Covid-19, por otra parte también expone su economía y a toda la sociedad a las amenazas informáticas. El Consejo de la UE estima que en 2024 habrá en todo el mundo 22,3 mil millones de dispositivos conectados al Internet de las cosas.
En 2020 se produjeron 949 ataques informáticos relevantes en la UE, lo cual supuso un aumento del 72% con respecto al año anterior, de ellos 742 tenían como objetivo los sectores críticos que decíamos antes. Se calcula que el coste anual de la criminalidad informática para la economía global en 2020 fue de 5,5 trillones de euros. Para combatir esta forma de criminalidad, en la Unión Europea hay más de 60 mil empresas de seguridad informática y 660 centros competentes en la materia, cuyo valor de mercado ronda los 130 mil millones de euros. Está demás decir que las posibilidades de trabajo en este sector son impresionantes, pues según datos de la Comisión Europea en 2022 habrá unos 350 mil puestos vacantes en este sector.
La seguridad informática es esencial para construir una Europa resiliente, verde y digital. Por eso la Unión Europea va adoptando medidas para hacer frente a los retos que van surgiendo en cuestión de ciberseguridad con el fin de combatir la criminalidad informática, reforzar la diplomacia informática, intensificar la ciberdefensa, promover la investigación y la innovación y proteger las infraestructuras críticas. El 22 de marzo del año pasado el Consejo de Europa adoptó medidas sobre la estrategia en materia de ciberseguridad con el objetivo de alcanzar autonomía estratégica, manteniendo al mismo tiempo una economía abierta. La nueva estrategia, presentada a finales de ese año, pretende reforzar el liderazgo de la Unión Europea en cuanto a normas y estándares internacionales en el ciberespacio y al mismo tiempo intensificar la colaboración con otros países de todo el mundo, con el fin de promover un ciberespacio global abierto, estable y seguro, basado en el Estado de derecho, en los derechos humanos, en las libertades fundamentales y en los valores de la democracia. Las áreas en las que quiere actuar son tres: 1) resiliencia, soberanía tecnológica y liderazgo; 2) desarrollo de la capacidad operativa en prevención, disuasión y respuesta; 3) promoción de un ciberespacio global y abierto mediante una mayor cooperación.
Por otra parte, la Comisión Europea quiere presentar propuestas para afrontar la cuestión de la resiliencia informática y física de los sujetos críticos y de las redes esenciales. Más concretamente, una directiva sobre medidas para conseguir un elevado nivel común de ciberseguridad en toda la Unión Europea y una nueva directiva sobre resiliencia de los sujetos críticos. La Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) está encargada de crear las condiciones necesarias para un elevado nivel al respecto en toda Europa. Según Margaritis Schinas, vicepresidente de la Comisión Europea, «la ciberseguridad es un elemento central de la Unión. Ya no hay diferencia entre amenazas online y offline, la dimensión digital está indisolublemente ligada a la dimensión real». Conferencias, talleres, cursos de formación y presentaciones se llevan a cabo en toda Europa, especialmente en el mes de octubre, con el fin de que la población tome cada vez mayor conciencia de la seguridad informática y así suscitar confianza en los servicios online.
Leer más