Lectora agradecida
Estimados amigos de Ciudad Nueva, quería comentaros algo sobre el número de mayo. Reconozco que no me gustó la portada, pues me parecía un poco descolorida. Pero me fui adentrando en sus páginas y me ayudo a descubrir mi papel como ciudadano. Aunque la revista llegó tarde y ya había pasado la Semana Mundo Unido, me impacto la invitación «a construir una sociedad más equitativa, inclusiva y sostenible, haciéndome cargo de las fragilidades de la ciudad y colaborando para mejorarla».
Os cuento que desde hace tiempo miro la ciudad con ojos contemplativos. En mis paseos trato de descubrir la belleza que encierra la ciudad y que a menudo no sabemos ver. Así me he dado cuenta de la cantidad de árboles que hay por las calles. Los maceteros con preciosas flores que están instaladas en grandes avenidas, la rivera del rio y muchos rincones con construcciones centenarias. Pero también he ido descubriendo algunos desperfectos y falta de iluminación. He sentido la necesidad de avisar a los servicios municipales y, con gran satisfacción para mí, lo arreglan en breve tiempo. Quejarse no sirve de mucho, pero sí sirve comunicar lo que ocurre. Y así he reconocido que mi colaboración es constructiva.
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