Hace poco llegó a mis manos un interesante libro sobre la educación de los hijos desde el vientre: La educación prenatal natural. Una esperanza para el niño, la familia y la sociedad. (Marie-Andrèe Bertin, Mandala Ediciones, 2005). En mis años de estudio y práctica profesional no había prestado atención al tema, ya que un presupuesto básico de la psicología es que hay caracteres personales innatos y otros adquiridos. De acuerdo a diferentes teorías, en el ser humano normalmente prevalecen los caracteres adquiridos, es decir, los que aprendes y moldeas de acuerdo a tu contexto e historia personal. Otros ponen el acento en la genética y los principios innatos, pero no estoy de acuerdo en que influyan más de lo que se aprende. Teniendo en cuenta esta apreciación y el equilibrio de la balanza, expongo lo siguiente…
El embarazo es la etapa primordial para que la mujer, junto con el nuevo ser en proceso, sea cocreadora de las emociones y los afectos en la criatura. Comúnmente se habla de educación prenatal refiriéndose al papel que corresponde a matronas y médicos, quienes explican a las nuevas madres todo lo concerniente a la maternidad. Sin embargo, más allá de asuntos básicos como lo orgánico, lo fisiológico y psicológico en términos hormonales, poco explican de esa relación no solo organísmica entre madre e hijo desde el inicio de la formación del feto. Por ello, el que una mujer sea cocreadora de los afectos llama la atención.
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